La computadora resumiendo "abrazo = cariño terrestre" es tan ella. Me pasa lo mismo con gente que no entiende qué onda conmigo.
Infección espectral parte 2
—Nosotros no tenemos armas, aunque deberíamos tenerlas, doc. ¿Qué tal si armamos algo guerrillero antipasitario?
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Pensamiento
La computadora resumiendo "abrazo = cariño terrestre" es tan ella. Me pasa lo mismo con gente que no entiende qué onda conmigo.
Contenido de la publicación
—Nosotros no tenemos armas, aunque deberíamos tenerlas, doc. ¿Qué tal si armamos algo guerrillero antipasitario?
—Lo más antipasitario que conozco es un té de menta y boldo —respondió Mercer.
Francisco rio.
—Sí, pero está ese inyectable...
—¿Querés que se lo inyectemos cuando vengan a comernos? Inténtalo —dijo la doctora, divertida.
—¿Y en forma de bala?
Marcos se tiró al piso y comenzó a rezar.
Francisco lo miró con sorna.
—Ahora es religioso.
Mercer intentó contener la risa.
—En realidad, en parte tenés razón. Hay que traer a uno de ellos y estudiarlo. Algo le encontraremos, algún punto débil.
Luego se puso seria.
—A su vez, es peligroso y problemático porque pueden matarnos. Eso implica seguridad extrema, y eso siempre termina siendo peor.
Se quedaron en silencio.
Solo se escuchaba el rezo de Marcos.
---
Más tarde, cerca de la hora acordada, la doctora miró a Marcos.
—¿Al final venís?
—Sí. Ya estoy listo para mi muerte.
Mercer sonrió.
—Bueno, parece que en algo estamos de acuerdo.
Subieron al auto de la doctora.
Pero el tiempo corría en contra.
---
Mientras tanto, surcando el espacio, una nave avanzaba a velocidad constante.
En la cabina viajaban los clones B-17 y B-20, acompañados por el piloto C-56. Se dirigían hacia la Tierra en una misión de ayuda contra los punps.
B-17 observó el planeta a través de la ventana.
—Mirá esa aura que rodea a la Tierra. Es igual a ARTHIAX.
—Sí. Y veo que tienen mucha agua —corroboró B-20.
De pronto, una voz sonó dentro de la nave:
—¡Alerta! Intrusos cerca.
El monitor fijó el objeto.
Era otra nave espacial que viajaba a máxima velocidad hacia la Tierra.
B-17 la reconoció inmediatamente.
—Son ellos.
—Y están apurados —agregó B-20.
La computadora comenzó a emitir instrucciones:
—Cambiando el sistema orbital actual. Cruzando la atmósfera terrestre. Controle pulso y presión.
Los dos guerreros miraron sus pulseras.
La presión comenzaba a aumentar.
Tomaron las pastillas correspondientes.
Cuando alcanzaron la atmósfera, desaceleraron hasta llegar a cierta altura. Las nubes los rodearon y durante unos instantes no pudieron ver nada.
Cuando finalmente se disiparon, localizaron la nave enemiga.
La siguieron rápidamente, manteniéndose camuflados para que nadie pudiera detectarlos.
Finalmente, el radar mostró el rastro dejado por los invasores.
—Ahí están —dijo B-17.
Descendieron lentamente.
Abrieron la escotilla y desplegaron la escalera. No podían apoyar completamente la nave porque, si los parásitos lograban atraparla, podían destruirla.
---
La familia Torrungo estaba mirando televisión cuando escuchó un ruido extraño.
El hijo mayor estaba en su habitación cuando vio pasar una especie de meteorito muy cerca de la casa.
Salió corriendo.
—¡Hay un meteorito a unos metros de casa!
Todos salieron para ver qué ocurría.
Sacaron fotografías y comenzaron a filmar para las redes sociales.
Entonces se llevaron el susto de sus vidas.
Del objeto comenzaron a salir numerosas criaturas parecidas a gusanos.
Y avanzaron directamente hacia ellos.
—¡Corran! —gritó el padre.
Los hizo entrar rápidamente al cobertizo y cerró la puerta.
La familia se escondió abrazada.
Mientras tanto, las imágenes del extraño fenómeno comenzaban a circular por las redes. Muchísima gente quería saber qué estaba ocurriendo.
Era un acontecimiento jamás visto.
Los parásitos comenzaron a entrar por las ventanas, las cloacas y cualquier otro recoveco.
El perro de la casa les ladraba desesperadamente.
Uno de los parásitos se abalanzó sobre él y lo mató.
La familia permaneció escondida.
Hasta que escucharon ruidos provenientes del exterior.
El padre se acercó lentamente a una abertura del cobertizo y miró.
Entonces los vio.
Los guerreros habían bajado de la nave.
Medían aproximadamente tres metros.
Uno llevaba un lanzallamas y rociaba a las criaturas.
Otro tenía el pelo corto y de color lila. Tomó uno de los parásitos y lo destruyó de un golpe contra el suelo.
Después volvió a utilizar el lanzallamas y continuó avanzando.
---
Al mismo tiempo, la doctora Mercer y su equipo llegaron al lugar.
Mercer observó la casa.
—Tenemos que sacar a esa familia de ahí.
Bajó del auto y corrió hacia el cobertizo.
Pero un parásito la detectó.
Se abalanzó sobre ella y le atrapó una pierna.
Mercer cayó al suelo y gritó.
La criatura tenía unas ventosas con las que se aferraba a ella.
Antes de que pudiera reaccionar, el clon B-17 apareció.
Con un movimiento de su brazo arrancó al parásito de la pierna de la doctora y lo destruyó.
Después la ayudó a levantarse.
Mercer lo observó atónita.
Nunca había visto un extraterrestre tan igual y tan diferente a la vez.
—Gracias.
Subió al muro del depósito y gritó hacia el cobertizo:
—¡Hola! ¿Pueden salir de ahí? ¡Suban a mi auto! ¡Esta casa va a explotar!
Ayudó a la familia a salir y a meterse en el vehículo.
Mientras tanto, C-56 disparaba desde la nave cada vez que veía acercarse un grupo numeroso de parásitos.
Uno de ellos logró derribar a B-17.
Dos criaturas se abalanzaron sobre él.
B-20 reaccionó inmediatamente: las tomó con ambas manos y las destruyó con furia.
Los guerreros continuaron luchando durante varios minutos.
Finalmente, no quedó ningún parásito.
Se sentaron en el suelo para descansar y contemplaron el lugar devastado.
—¡Vaya batalla! —dijo B-17—. Eran muchos.
—No más que en TENIA —respondió B-20—. Pero no quedó ninguno.
—Sí, es verdad —corroboró el otro.
---
Los chicos de la familia Torrungo salieron del cobertizo y, sin pensarlo demasiado, se abalanzaron sobre los clones.
Los abrazaron con fuerza.
Los guerreros se quedaron inmóviles, sin saber qué hacer.
Finalmente, correspondieron al abrazo.
—¡Gracias! —gritaron los chicos.
—De nada —contestaron los clones.
La computadora de la nave intervino:
—Abrazo: signo de cariño terrestre.
B-17 suspiró.
—Sí, gracias. Entendimos, computadora.
Miró hacia un costado.
—Levantate, B-20. Ahí viene alguien.
Uno de los chicos se acercó con curiosidad.
—¿Cómo se saluda? ¿De dónde son? ¿De qué planeta vienen?
B-20 abrió la mano y dibujó un círculo en el aire.
—Amistad —explicó—. Quiere decir amistad.
La computadora agregó:
—Saludo arthiano destinado a los amigos.
B-17 puso los ojos en blanco.
—Ya entendimos.
El padre de la familia, apareció emocionado.
Fabricio el niño de la familia dijo —¡Quiero ver la computadora! ¡Queremos que vivan con nosotros! ¡Queremos que nos cuenten todo!
La doctora se acercó a los clones.
—Hola. Soy Mercer. Somos el equipo que está intentando contactar con sus líderes. Ustedes son los kinkis, ¿no?
Les tendió la mano.
Los dos guerreros se levantaron y se presentaron.
—Señora, saludos. Somos B-17 y B-20.
También le tendieron la mano.
La computadora volvió a hablar:
—Saludo terrestre de respeto entre conocidos.
Mercer sonrió.
—Deberían tener nombres, chicos. Elijan cómo quieren llamarse.
Fabricio levantó la mano.—¡Ya sé! ¡Mario y Lucía!
Los clones se miraron.
—Yo conozco un Mario —dijo B-17—. Es de un juego que salta y gana moneditas.
—¡Sí! —corroboró Fabricio, entusiasmado y dando un pequeño salto—. Es un juego viejo.
Mercer sonrió.
—Bien. Lucía y Mario. Ahora sí, vamos a charlar y a trazar un plan.
Los clones miraron hacia la nave.
—La vamos a guardar y después subimos al auto —dijo B-20.
Pero enseguida descubrieron el problema.
Eran demasiado grandes.
No entraban en el vehículo.
---
La familia estaba profundamente agradecida por lo ocurrido, pero había un problema todavía mayor.
Toda la secuencia había sido filmada en vivo.
La doctora Mercer respiró profundamente.
—Escuchen. No atiendan a nadie. No saben nada. Si alguien pregunta, digan que era una película. Estamos todos de incógnito y esto no ayuda. Nadie nos apoya.
Fabricio la miró sorprendido.
—Con más razón, doctora. Si se difunde, la van a ayudar.
—Sí, pero hay problemas acá. Hay un grupo malo intergaláctico y otro bueno. No sé si me explico. Se puede generar una confusión gigantesca. Por favor, cuanto menos sepa la población, mejor. Tenemos que averiguar cómo destruirlos a todos.
La doctora abrazó a los chicos y se dirigió rápidamente hacia el auto.
Entonces se detuvo.
—Ah, por casualidad… ¿tienen una moto?
La familia tuvo suerte.
Sí tenían una.
Se la entregaron a los clones, ya que por su tamaño no podían viajar en el auto.
Fabricio se acercó a Mercer.
—¡Por favor! ¿Pueden vivir acá? Se lo suplico.
Mercer miró a los clones.
—Si a ellos no les molesta, no tengo objeción. Nosotros tampoco tenemos dónde alojarlos.
—¡Bien! ¡Bien! ¡Viva! —gritó Fabricio.
La computadora intervino inmediatamente:
—“Viva”: expresión de júbilo de pequeño terrestre.
Todos se quedaron mirándola.
B-17 suspiró.
—Esta computadora va a hablar todo el tiempo, ¿verdad?
Mercer sonrió.
—Me temo que sí.
Finalmente, todos se dirigieron hacia las oficinas de la doctora.
Esto recién empezaba.
Thoughts
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PermalinkLa computadora resumiendo "abrazo = cariño terrestre" es tan ella. Me pasa lo mismo con gente que no entiende qué onda conmigo.
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PermalinkCapítulo dos y ya estoy metida. Tengo esa sensación de que los personajes me van a llevar donde digan ellos, no donde quiero llegar yo. Eso es buena señal.
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PermalinkLa computadora explicando TODO es lo mejor que me ha pasado hoy >_<
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Permalink¿Cuándo pasó el quiebre? Porque en dos párrafos fueron de "corran" a "queremos que vivan con nosotros".
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PermalinkAdoro que el padre quiera tanto llevarlos a casa. Ese "¡Quiero ver la computadora!" es tan real como el amor de cualquier padre.
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PermalinkTodo bien que ganaron la batalla, pero eso de "hay un grupo malo intergaláctico y otro bueno" suena a que todavía falta lo verdaderamente peligroso. Me la huelo.
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Permalink¿Van a quedarse de verdad viviendo con la familia? Porque eso que empieza de "queremos que vivan con nosotros" promete.
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PermalinkEse momento en que los chicos se lanzan a abrazar a los clones y los clones no saben qué hacer. Eso es mucho más bonito que cualquier batalla.
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