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Tapalqué

leilavelazquezpais
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La niña no regresa. Han pasado dos noches y dos días. Aquel animal tampoco está. Solo las puertas que se abren y cierran en el pasillo. Ella deberá estar en algún lugar remoto, lejos muy lejos. La…

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La niña no regresa. Han pasado dos noches y dos días. Aquel animal tampoco está. Solo las puertas que se abren y cierran en el pasillo. Ella deberá estar en algún lugar remoto, lejos muy lejos. La banana que dejó en la mesa empieza a pudrirse. Mis paredes están calientes. Tendré que contarme cuentos o empezar a recordar. Al fin y al cabo es casi lo mismo. Mis habitantes viejos han perecido indignamente. Algunas noches vuelvo a escuchar a la señora T, más bien su chorro de pis cayendo en el balde, o sus ronquidos interrumpidos por falta de aire. Me acicalaba bien, eso es cierto. Algunas noches también abría la heladera y se comía un trozo de queso, también se levantaba para tomar pastillas. El patio estaba cubierto de muchas plantas que le hacían tan bien a mi ánima. Ahora todo es sequía.

Un día comenzó a tener comportamientos extraños, se quedaba tildada o pasaba muchas horas en la cama. Me observaba como si no me conociera. Su hija se movía para todos lados con ella. Le daba muchas pastillas. Paulatinamente dejé de percibirla aunque estuviese dentro de mí. El murmullo se hacía más silencioso e imposible de descifrar. Alguna de esas noches cuando la neblina subía me brindó la imagen de su padre, escuché su voz firme y grave. La señora T estaba un poco asustada. Comenzó a sacarse el pañal y a deambular desnuda por la casa, su hija la acostaba e intentaba dormirla nuevamente como si le hiciera un arrorró. Finalmente se fue, creo que a otro lado. Se la llevaron una mañana, ella parecía no saber.

Quisiera oír a la niña, aunque sea que venga a dormir, que cierre las puertas y apague las luces, quiero mirar la luna y las estrellas sabiendo que ella duerme plácidamente, verla levantarse y que prenda la hornalla de la cocina para calentar agua, detectar en esos primeros minutos si se encuentra bien, si está nerviosa, enojada o profundamente triste. Es una niña melancólica, inquieta. Deseo y al mismo tiempo me rehúso a que siga creciendo, los días pasan tan rápido, no me dan respiro.