Dijiste que esto era enserio y yo solo pienso que es un juego, me obligas a jugar mis cartas, porque no se cuando me matas.
Recibo un “hola” tuyo, y mi cuerpo empieza a temblar, pero no hace falta despedirse para saber que no volverás.
Me confunde saber que tu cuerpo lo ven las que te siguen, y lo peor es entender que tu eres quien las persigue.