El frío se sienta a tu costado aullando por cariño
abraza aquella ánima azul y la metamorfea al alba
tu hybris apaga sus velas ante el primer resplandor
vas deprisa, pues olvidas
intentas golpear al aire con el puño abierto
palpas ya las horas vestidas de blanco
y encuentras tu manía cardíaca llorando
voy deprisa, porque no quiero
escuchar al viento clamar sin patía mi nombre
hasta dejar rígidos mis dedos
como si te escaparas de mis arterias
como si estuviera hipoxémica
pero en una mano tengo una navaja
y en la otra aprieto mi corazón
pues me entregué incorpórea y con los ojos bien cerrados
al aire que sin querer no me atrapó