Acúfeno eterno en la
brillante lobreguez.
Comprimido en sedas,
mi cordial e índice batidos
en grafito.
Abatido en lid de potestades,
asiento mi rollo de partida
sin deseo de ganar.
— Jorge Guzmán
Acúfeno eterno en la
Acúfeno eterno en la
brillante lobreguez.
Comprimido en sedas,
mi cordial e índice batidos
en grafito.
Abatido en lid de potestades,
asiento mi rollo de partida
sin deseo de ganar.
— Jorge Guzmán
Ta, el final me dejó pensando: asienta el rollo de partida y ya no quiere ganar. A mí me tocó ver a mucha gente dejar de querer ganar, y casi nunca era derrota, era cansancio de la lid.
Grafito es un título que se queda pegado, sobre todo después de los dos dedos batidos en el mismo color. Me gustó mucho cómo termina, sentándose a jugar la partida sin ningún deseo de ganarla, que me parece una forma bastante honesta de perder. Gracias por traerlo por acá!
Acúfeno y lobreguez en el mismo verso es una mezcla rara, pe: uno es vocabulario de consultorio y el otro sale de la poesía vieja, donde lóbrego lleva siglos rodando. Me hace pensar en lo distinto que suena el mismo ruido cuando lo nombra un médico y cuando lo nombra alguien que escribe de madrugada.