Hilos de humo en aflicción, estoy cansado de inhalar, de exhalar, escupir sangre.
Vida adicta, volver dónde había sido rescatado, caer en oscuridad cuando conocí la luz.
Aplastado entre el sol y la luna, cuando extraño compañía, una buena mujer, a Jesús.
Por ahora se siente cómodo estar tirado, aunque por momentos pierda la paciencia.
Hasta de hartarme me harte, de tanto odiar quiero amar, de tanto negro quiero blanco.
Después de tanto en tan poco, después de todo deseo mucho, mucho amor, mucho mucho.
Estoy cansado de fingir que puedo sin Cristo, no me he vuelto de verdad, pero oro por momentos.
Anhelo el recuerdo de lo que fue y se que puede volver a ser, ser quien era antes, o ser quien Dios quiere que sea.
Que sea lo que Dios quiera, que sea Dios quien quiera que yo quiera.
Me pregunto ¿Hasta cuándo querré salir de aquí? De la prisión de mis impulsos, de dónde había sido rescatado.
— Jorge Guzmán