El frío era tan intenso
que se colaba entre las cicatrices de mi cuerpo, recordándome cuánto duele cuando hace frío.
Solo quería un abrigo.
Tan solo quería pertenecer, olvidar.
Encontrar un refugio
era la única manera de seguir.
En la intensidad de la batalla, el instinto prevalece sobre la razón.
Cuando la niebla es tan densa, en el fuego cruzado no ves a quién le disparas.
Solo se trata de sobrevivir, solo esta vez, tan solo una vez.
Cuando la niebla se disipa, la realidad aparece bruscamente...
y el frío era tan intenso.