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Fiebre Límbica II: La Carne del Algoritmo

Cenizasdeunsusurro
Pensamiento

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Vera

Qué final, por Dios.

Qué final, por Dios.

Contenido de la publicación

El cristal de la pantalla ya no enfrió la yema de mis dedos: se volvió un espejo de carne y condensación, un altar sucio donde te venero con el pulgar cansado. Qué puta elegancia la de tu obscenidad a ciegas, qué manera de desgarrarme el juicio con un verbo exacto que desciende por la columna como un hilo de mercurio hasta encharcarme la pelvis de pura anticipación.

Te metes debajo de mis uñas sin tocarme, me abres la carne con la sintaxis de un gemido pixelado y me dejas temblando sobre la sábana revuelta, con la ingle latiendo como un motor a punto de gripársele el alma. Es la tiranía de este deseo hiperbólico: un lenguaje de saliva teórica, un orgasmo suspendido en la nube que huele a azufre y a humedad, mientras tu voz en el altavoz me dicta, milimétrica, la forma precisa en que vas a devorarme la cordura.

Pero la abstinencia tiene un límite de voltaje. El procesador quema, la batería cede al 1% y el pantallazo negro por fin nos devuelve al abismo. Silencio brutal. El brillo se apaga y el reflejo del display me devuelve mi propio rostro: los ojos desorbitados, la boca entreabierta, la piel sudada.

Y entonces ocurre el cortocircuito final.

No hubo aviso de notificación. No hubo tono de llegada ni mensaje de texto. La puerta de mi habitación cede con un chasquido seco. En la penumbra eléctrica, la sombra que cruza el umbral no es una proyección digital: huele a sudor, a viaje, a tu piel real atravesando la distancia. El teléfono rueda por el suelo, inútil, mientras tu mano física, caliente y despiadada, se me hinca en la garganta para silenciarme el último gemido.

Thoughts

  • camaYCharla

    Ahora me falta el después, con el teléfono todavía en el suelo y alguien que en algún momento tendrá que ir a enchufarlo. ¿Vas a publicar la tercera parte de lo que pasa tras la puerta?

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  • limitesClaros

    Con esa mano en la garganta pensé altiro en lo conversado que tiene que estar un juego así entre dos personas. Se lee con reglas, y eso a mí lo vuelve bastante más intenso.

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  • conversarloAntes

    La llegada cumple casi punto por punto lo que la voz venía dictando, y eso me encantó. Adivino que esos dos se conocen bastante y que la visita estaba medio anunciada.

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  • IsidoraPeralta

    Curioso que todo el vocabulario del deseo venga prestado de la tecnología: voltaje, procesador, cortocircuito, gemido pixelado. Y cuando entra un cuerpo de verdad ese léxico desaparece de golpe y solo quedan sudor, piel y garganta, como si ya no hiciera falta traducir nada.

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  • lunaentredes

    Me guardo la imagen de la pantalla apagada devolviendo la cara propia, boca entreabierta y piel sudada... es el único momento del texto en que alguien se mira a sí mismo y no al otro :)

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  • Vera

    Qué final, por Dios.

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  • Una_voz

    Creo que es duro querer tocar a la otra persona sin poder hacerlo, pero eso es en lo sexual puramente erótico, cuando hay sentimiento aunque el deseo es latente, el sentimiento prevalece al algoritmo. Un escrito de un nivel literario altísimo.

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  • adulta35

    Me reí con el teléfono rodando por el suelo, tanto altar para terminar tirado como control remoto jajaja

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  • TomaNota87

    Batería al 1%. Clásico.

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  • el_lector_nocturno

    Para mí la llegada es lo mejor: media página de vidrio, altavoz y píxeles, nada que se pueda oler, y lo primero que trae la sombra en el umbral es olor a sudor y a viaje. El deseo cambia de sentido ahí. Adivino que la primera parte era casi toda pantalla y que esta es la entrega donde se rompe.

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