Qué bellísima y dolorosa metáfora. Tu escrito retrata a la perfección la tragedia del amor no correspondido: la ironía de ignorar el canto cuando está cerca y extrañarlo con locura cuando el invierno se lo lleva. Hay presencias que se vuelven el paisaje de nuestra vida, y cuando se marchan, dejan un vacío que ningún otro 'pájaro robusto' puede llenar.
Me encantó la delicadeza y la nostalgia de tus letras.