Límite, tiempo, distancia. Cosas que no puedo regalar. El tiempo se lo daría a alguien que no tenga límite; se lo daría a alguien que no sabe poner ni frenar a tiempo. Distancia a alguien que se conforma con migajas. Cosas que te limitan, pero te rompen como el cristal tan débil y tan frágil, y se disuelve con el juego. Esperé lo suficiente para darme cuenta de que nunca fue mi momento. Demasiado tarde para rescatar los pedazos de un corazón con demasiado plomo encima, demasiada crisis de emisiones, un tsunami albergando sentimientos negativos en una mente corrupta tratando de ser decente.
Dañar un alma tan genuina con espíritu libre es como golpear al viento y recibir el golpe. Me acostumbré a la dicha de tenerte, pero no pude detenerte. Me mantuve de pie intentando de todo para poseerte, pero olvidé el camino de regreso a ti. Consérvame en la esquita de tu corazón, aunque no sepas como tenerme, aunque me rompas. Cuida por mí lo que yo no supe conservar.
Mantenme en tus recuerdos, esos que no se olvidan, pero se pueden vivir con ellos cada día que despierto. Creo constantemente que aún sonríes y ni cuenta te das de que albergas los sueños esos que me hacen débil al pensar que puedes volver, pero recuerdo que es difícil mantener ese fuego interior cuando lo alimentabas con agua.