Princesita de cuento de hadas
y dulce mirada,
pesada fue tu jornada,
dime, ¿aún existe esa tierra encantada?
Esquiva se tornó tu mirada,
como fría se vuelve la noche,
dime, ¿tan terrible es la bruja malvada?
Se empeñó en marchitar tu alegría,
golpe tras golpe empeorando la herida.
Si no hay tregua en tu jornada,
dime, ¿por qué aún sonríes como si nada?
Tu esencia no puede ser doblegada
y tu nobleza no pide ser rescatada.
Princesita de cuentos de hadas,
de dulce sonrisa y tierna mirada,
dime, ¿aún existo en tu cuento de hadas?