Hoy otra vez me atacó la angustia, está vez me encontró desprevenida. Creía que estaba bien. Me pregunto si debería luchar contra mi sentir o dejarlo ser.
Aunque estoy cansada de la lástima, los remordimientos y el cansancio por llegar tarde. Me pregunto si debería luchar o resignarme.
Hoy, como los días anteriores, elijo resignarme y olvidar hasta que el dolor vuelva a aparecer.