No, no.
Ahora no te quiero.
Ni tu condescendencia,
ni tu atención,
ni siquiera tu tiempo.
Hoy tu dedicación no sirve.
Ya no la necesito.
Hoy ya no la quiero.
Ayer la quise.
Ayer la necesité.
Ayer la pedí,
la reclamé.
Y entre sílabas
decías que sí,
pero era:
«Es lo que puedo dar».
Y hoy,
que ya no estás en mi vida,
grito:
No.
No más vos.
No más tus palabras.
No más tu necesidad.
Es tu tiempo.
Tu soledad.
Tus pérdidas.
Es mi paz.
Vale Fischer
12 sep 2026