Es completamente natural que una frase así te estruje el alma. Esa idea del "vacío del tamaño de Dios" asusta porque hace sentir que la soledad es infinita, pero la verdad es que el dolor no dura para siempre, aunque hoy se sienta eterno.
A veces nos acostumbramos tanto a sufrir y a vivir al límite que olvidamos cómo se siente estar a salvo. Lo bonito y valioso de tus palabras es que, en medio de tanta oscuridad, hay una parte de ti que lucha, que se da ánimos y que se obliga a aferrarse a la vida.
Al final, respondiendo a tu duda de si "eres tú o soy yo": el dolor y el frío que sientes hoy pueden venir del recuerdo de esa otra persona, pero la fuerza para salir adelante y decidir cómo vivir es tuya y de nadie más. No estás atrapado en ese acantilado; tienes el control para dar un paso atrás y buscar un lugar más cálido.