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Eran Voces!!! Enero 2026

Amortes22
Pensamiento

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Ovid

Hermoso. Gracias por compartir esto. ¿Tienes más textos por acá?

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Contenido de la publicación

José se encontraba en ese limbo profundo donde el cuerpo pesa como el plomo, pero la mente flota como el humo. No estaba despierto, pero el silencio de su habitación había sido reemplazado por un murmullo incesante.

​Eran voces...! José desde su interior.

     Al principio, José intentó ignorarlas, pensando que era el televisor del vecino o el viento colándose por la rendija de la ventana. Pero las tonalidades eran demasiado específicas, demasiado hirientes en su familiaridad: La risa contagiosa de su tío, la misma que se apagó hacía diez años. El susurro rítmico de su Abuela, como cuando le leía cuentos para calmarle la fiebre. El tono imperativo de su primer jefe, mezclado con el balbuceo de un hijo que aún no aprendía a hablar. Lo más inquietante no era quién hablaba, sino qué decían. José agudizaba el oído, tratando de pescar una instrucción, una advertencia o un secreto. Pero el lenguaje se deshacía antes de llegar a su comprensión.

"El jueves vas en metro... bajo la lluvia los relojes corren... no olvides que el azul camina despacio.. Vienen a buscarte...  camina en el bosque... etc etc etc.....!

     Eran frases perfectas gramaticalmente, pero vacías de significado. Era como escuchar una orquesta donde cada músico toca una melodía hermosa, pero en una tonalidad distinta. Las voces subían de volumen, se entrelazaban en una trenza de fonemas familiares, creando una alfombra de sonido que lo envolvía por completo.

     De pronto, un silencio súbito. El vacío acústico fue tan violento que José abrió los ojos de golpe. La habitación estaba a oscuras. El reloj marcaba las 3:14 de la mañana. No había nadie, solo el zumbido eléctrico de la nevera a lo lejos. José se sentó en la cama, con el corazón latiendo con fuerza, tratando de recordar una sola palabra, una sola pista de aquel cónclave de fantasmas susurrándole. Pero, al igual que el humo, el mensaje se había disipado. Solo le quedaba una extraña sensación en el pecho: la certeza de que su pasado había ido a visitarlo, no para decirle algo, sino simplemente para recordarle que seguía ahí, viviendo en el eco de su propio sueño.

     Ese coro de voces no era un fenómeno sobrenatural, sino el síntoma de una maquinaria mental que se negaba a apagarse. Para José, el trabajo se había convertido en un ruido blanco que lo perseguía hasta las sábanas. El origen de aquel murmullo no era el azar. José llevaba meses cargando con una fatiga crónica que había transformado su oficina en una celda mental. Cada correo electrónico sin responder era una piedra en su mochila, y cada reunión por Zoom, una frecuencia que se quedaba vibrando en sus oídos mucho después de cerrar la laptop.  Su cerebro, agotado pero hiperactivo, intentaba procesar datos mientras él dormía. Su cuerpo estaba en un estado de "alerta constante", lo que fragmentaba su sueño en capas tan delgadas que cualquier pensamiento se filtraba como una voz real.

     Aquellas voces con "tonos conocidos" eran en realidad los ecos de sus responsabilidades. La voz de su jefe no le hablaba de reportes, sino que representaba su miedo al fracaso. El susurro de su madre no era un consejo, sino la nostalgia de un tiempo más simple, cuando el éxito no se medía en métricas de rendimiento. "El estrés no es solo lo que haces, es la historia que tu mente cuenta sobre lo que te falta por hacer."

     José se quedó mirando el techo, dándose cuenta de que el "mensaje sin sentido" de sus sueños era el reflejo exacto de su vida despierto, mucho ruido, mucha prisa, pero ninguna dirección clara.

     Esa misma madrugada, después del silencio absoluto, José hizo algo que no había hecho en años. No revisó el teléfono. No pensó en la agenda del día siguiente. Simplemente se levantó, caminó hacia la cocina y se sirvió un vaso de agua fría, escuchando el sonido real del líquido cayendo. Entendió que para silenciar a los fantasmas de la noche, primero debía ponerle límites a los tiranos del día.   Mañana, por primera vez, el trabajo no sería el protagonista de su historia; el silencio sería su nueva prioridad.

¿Crees que el cansancio de José es algo temporal o es una señal de que necesita un cambio radical de vida?  todo se le refleja en el sueño!!! Su alma y espíritu le avisa de las consecuencias del estrés del día  en un simple sueño premonitorio. (experiencias oníricas en las que se visualizan eventos vividos o futuros, detallados que luego se materializan en la realidad).

Es increíble..!!

Amortes22


Thoughts

  • Marisolita

    El agua fría. El silencio como prioridad. Eso es lo que cura.

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  • Fefo

    Oof.

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  • EstelaGuzman

    Eso que le pasa a José se llama rumiación nocturna. La mente procesa todo lo que no pudo durante el día, y sale como ruido. Tu cerebro trabajando sin permisos.

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  • Ovid

    Hermoso. Gracias por compartir esto. ¿Tienes más textos por acá?

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  • Elvira99

    A las 3:14 el cuerpo no miente. La mente inventa voces para explicar lo que siente, pero el cuerpo siempre tiene razón.

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  • Cintia

    El trabajo en la laptop que no se apaga. La experiencia de cerrar la pantalla pero el ruido sigue adentro. Eso que describes es tan real que duele.

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  • Braulio

    Las voces en la noche son el cuerpo que reclama. Y José finalmente escuchó al suyo.

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