Mi corazón mira desde mis adentros buscando respuesta alguna, pues me es improductivo hacerlo de manera consciente. Cuando encuentro el anhelo de seguir por pura simpatía, mi cabeza se desglosa con peso de conciencia por no querer hacerlo por mi cuenta, más bien querer dejar de sentir lo fuerte que es aprender a vivir. Aprender a vivir conscientemente de lo que siento, de lo que puedo llegar a sentir; sentir se ha vuelto rutina requerida, anhelo dejar pasar mi vida, pero también estar consciente de eso. De hecho, no encuentro un motivo armable del cómo me siento, pero de igual manera espero descubrirlo en esto, ya que escribo esperando sacar cierto desacuerdo y poder ver mi pensamiento. Se podría decir que inconscientemente aprendo a ver desde mis adentros. Justamente por eso he dicho que vivir sin estar atento a aquello que nos da fortaleza para hacerlo es como esperar que el viento ha de mover la vela de mi bote sin tenerla extendida por querer ahorrarme el esfuerzo; mas comprendo que hacerlo es justamente eso que da vuelco en mis pasatiempos, puesto que da terror hacerlo y , sin embargo, decepcionarse de lo no esperado y dejar pasar lo importante que es el “querer hacerlo” es lo que se ha vuelto incuestionable. Ha de ser difícil tener que decidir cuándo es lo que cuesta, o al menos a mí persona le cuesta, hacer por conveniencia y no porque es lo que en realidad quiere.
“Dejar pasar la oportunidad de vivir con el alma por cumplir expectativas es los que nos está apagando y asfixiando”