Me tuvieron que llamar dos veces porque no solté el celular. Les pasa a todos con esto.
En el jardín
Caminando por la pradera en búsqueda de refugio, es en el cansancio donde decido tomar un descanso bajo un árbol robusto y frondoso. Mientras me recuesto sobre el césped exhalo al poder resguardarme…
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Pensamiento
Me tuvieron que llamar dos veces porque no solté el celular. Les pasa a todos con esto.
Contenido de la publicación
Caminando por la pradera en búsqueda de refugio, es en el cansancio donde decido tomar un descanso bajo un árbol robusto y frondoso. Mientras me recuesto sobre el césped exhalo al poder resguardarme dentro de la gran sombra.
Recostada observo a mi alrededor: sectores de lirios blancos y acianos por igual, junto a un arbusto se encontraba una familia de conejos explorando en búsqueda de comida.
Cautivada por la belleza del medio ambiente, no pude evitar recordarte acariciándome el rostro en el jardín de tu casa, lugar donde siempre tratabas de endulzarme cuando me costaba sentirme a salvo.
— Eres una llorona.
— Lo sé, no eres la primera que me lo dice...
— Aun así, jamás podría sentirme molesta de escuchar tus llantos.
— ¿Ah sí? Para tu desgracia, siempre acabo logrando el efecto contrario.
Tomando mi mano para cerrarla y dejar afuera un meñique, me miraste con determinación.
— Pues desde hoy te prometo que jamás pasará eso, quiero conservar tus risas, tus llantos y tus encantos por siempre.
Tomaste mi meñique, con la suavidad de quien sostiene una pluma o una aguja.
Pero también, abriste mi corazón.
Mentiría si dijera que no te temía, muchas veces sentía que no alcanzaba a equipararme a tu intenso amor.
Te regalaba mis sonrisas, te regalé mis manos, tomaste mis labios y estaba segura en querer dártelo todo. Por alguna razón no sabía cómo afirmarte mis sentimientos sin tener que entregarme.
El frío me invadió por todo el cuerpo, un viento fuerte hizo botar algunas de las hojas sobre mí.
Pronto me di cuenta que estaba rodeada de ellas de colores variados: la mayoría eran verdes, algunas eran naranjas, pocas estaban secas y una estaba chancomida.
El sol estaba muy calmado, el clima se estaba volviendo agradable, pero había algo, algo que mi cuerpo percibía como extraño. A pesar de las hojas, los animales, el viento, este árbol...
Me sentía incompleta.
Meses después de nuestra promesa, la felicidad se había vuelto rutina y las reuniones en tu jardín cada vez se volvían más frecuentes por petición mía.
Al estar a tu lado podía olvidarme de cualquier problema que tuviera encima, tal vez nunca se resolvían, pero contigo se sentían menos dolorosos.
Arrecostada en tu brazo lograba percibir que te sentías distinta, no sé si era tu rigidez o tus suspiros exhaustos.
Algo no estaba bien en ti.
— ¿Sucede algo?
— No, estoy bien. Tal vez solo tengo un poco de frío.
Dijiste eso, pero en tu mirada no había más que genuino temor.
— ¿Segura? Realmente no es que haga mucho frío aquí exactamente...
— Por favor, solo créeme — dices tomando mi mano —.
Quería creerte, pero era tu tono de voz tan distante que me alejaba de entenderte.
— Está bien, te creo.
Mentí.
— Gracias — dándome un beso en la mejilla—.
Te mentí.
El recuerdo se detuvo abruptamente tras sentir una lágrima recorriendo mi rostro.
Sequé mi mejilla, pero de pronto comenzaron a salir más, una tras otra... era un desastre.
— ¿Por qué tuve que mentirte?
Nada, solo un eco sobre el campo desolado.
— Si tan solo hubiera sabido detenerme, si tan solo te hubiera dicho la verdad...
— Tus caricias no desaparecían, las amaba con todo mi ser.
Debajo de tu piel podía sentir el miedo, en el fondo temías quedarte para siempre conmigo.
— Las necesitaba...
Una última invitación se me fue hecha.
Tu letra, tan reconocible, ni bien terminando de apreciarla supe que mi vida se estaba desmoronando por cada verso que leía.
"... tal vez me odies por hacerte esto, siempre te amaré, pero jamás lograré hacerlo con la intensidad que siempre me pedías.
Lo siento."
...
Recordar tu carta, tus vestidos, tus manos, tu meñique...
En el fondo siempre supiste darme un refugio, más nunca pude cuidarlo como era debido.
Tal vez te descuidé, mis abrazos y mis besos no eran suficientes como para yo volverme tu refugio y...
Se escucha un suave crujido proveniente de entre las hojas.
Confundida, intento acercarme para encontrarme con mi compañero secreto: una oruga.
Arrastrándose, quería llegar hasta mi mano postrada encima de una hoja que le pareció apetitosa.
Una leve risa surgió de mí.
¿Qué hago riéndome de una oruga hambrienta?
No estaba asustada a pesar de sentirme sola... en el fondo, solo no quería sentirme rechazada.
Tal vez no te perdí por ser insuficiente,
tampoco por no saber demostrarte mi amor.
Sino por necesitarte más que amarte.
Ofrezco la hoja más verde que pude tomar a la oruga, esta la come y me siento aliviada.
Tu figura vuelve a formarse dentro de mi mente y es claro el porqué. Sin darme cuenta he venido a este árbol cada fin de semana.
La sombra del árbol, el césped, los animales, todo es tan tú.
Dejando el césped detrás al reincorporarme, logro percibir el campo junto al sol que pronto parece querer esconderse.
No sé si volveré la siguiente semana, pero sí puedo prometer que no olvidaré nada de este hermoso lugar.
Thoughts
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PermalinkMan, esto es de las cosas que lees y decís "claro" pero después no se te olvida. Bueno contado.
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Permalink¿En algún momento reconociste que eso era suficiencia o tardaste hasta el final en verlo?
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Permalink"Sino por necesitarte más que amarte." Esa frase va a estar en mi cabeza todo el mes.
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PermalinkUna persona en el mostrador me contó algo así la semana pasada, pero no supo poner en palabras lo que vos escribiste acá.
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Permalink¿Todavía vuelves a ese árbol, o este escrito fue la forma de decirte adiós de verdad?
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PermalinkLa oruga al final... ¿es una forma de decir que volverá alguien nuevo, o es solo ese momento de respirar después de todo?
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PermalinkMe tuvieron que llamar dos veces porque no solté el celular. Les pasa a todos con esto.
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Permalinkla parte del meñique en la fila, casi pierdo el teléfono 💔
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PermalinkLamentablemente aún no he logrado escribir algo nuevo, me siento algo bloqueada, pero dejando de lado eso, aquí tienen un nuevo escrito algo largo, pero siempre lleno de lo esencial: lo sentimental.
Personalmente es uno de mis escritos favoritos, lo escribí para un concurso en línea donde se pedía que fuera un escrito de relato y bueno, surgió. Espero que les guste.
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