El tren partió.
Y yo...
Yo no me subí.
Esperé.
¿A qué esperaba?
Creo que a ti.
El tren partió, y con él también el sueño de una vida a tu lado.
Yo me quedé.
Y conmigo se quedó el deseo.
El deseo de tenerte.
De amarte.
Porque el destello más hermoso de mi vida siempre fuiste tú.
El tren partió.
Y mi deseo de amar se fue contigo.
Viajó a tu lado, mientras yo permanecía sentado en la estación llamada vida.
El tren desapareció.
Y con él...
Se fue lo que más he amado.