Paolo
Esta es la última carta que te escribo, y la última que no vas a leer de las miles que he escrito en tu nombre.
Y mas que una carta, es una despedida, un alivio de mi corazón, un corazón roto, que aveces late, y desea con locura y desesperación dejar de sentir, sentirte a ti, borrara esa bondad que había en tu dulce mirada, esa sonrisa que pocas veces fue sincera.
También es un escrito para perdonarme y perdonarte a ti.
No es tu culpa, tampoco mía, nos quisimos rotos y nunca quisimos cambiar, arreglarnos.
Sentirnos mal por querernos, eso si fue nuestra culpa. Se que me quisiste, quizá tanto, pero no lo suficiente, amabas mas tus heridas.
Te conocí cuando tu mundo ardía, cuando eras lo suficientemente tonto para darte cuenta que dejaría mi mundo para mudarme al tuyo, y arreglarlo, o tratar de hacerlo, te conocí cuando parecías cansado de todo, de la vida, y yo estaba dispuesta a ser tu diversión, un tonto payaso de circo.
Lamento haberte querido de una manera torpe, quizá merecías mas, pero sabes que , yo también, yo también merecía ser amada de una mejor manera.
Aprendí a hacerme chiquita, a no meterme mucho a tu mundo, porque dijiste que era muy de ti, aunque me doliera, porque solo quería conocerte, quería adentrarme en ti, perderme, ser una nómada en tu gigantesco bosque de inseguridades y caricias.
Perdí la cuenta de las noches que he llorado por ti, pero ojala y esta sea la ultima, porque ya estoy desecha, destruida, quebrada, y ´porque solo así se salir del amor.
Ahora solo pido que te vayas, que huyas, que me dejes en paz, que no vuelvas a mirarme nunca mas, desaparece, te odio, entiérrame de una vez por todas, tu presencia me mata, me castiga una y otra vez, no soy tan egoísta como tu, yo si siento y amo y quiero.
Despídete de mi, arráncame de tu ser. vive, ama y deja que yo vuelva a hacerlo, déjame sonreír, no te culpo, tampoco a mi, al fin y al cabo tu quieres como los gatos, y yo como los gansos, y los caballitos de mar, no somos compatibles.
A la final me alegra que no leas esta carta, porque es mi ser desnuda, pidiendo que no te vayas, y casi rogándote que me ames,