Saltar al contenido
Cargando…

El sol y los girasoles II

sebastianramauge
Pensamiento

Pensamiento

CapituloTrasCapitulo

Che, la Tierra negociando con el Sol me la creí entera: acepta, pero a su modo, y termina salvando a los girasoles poniéndoles dientes en vez de mandarlos con los muertos. Ese trato torcido es lo mejor de la historia para mí. Y el remate de que el que cue

Che, la Tierra negociando con el Sol me la creí entera: acepta, pero a su modo, y termina salvando a los girasoles poniéndoles dientes en vez de mandarlos con los muertos. Ese trato torcido es lo mejor de la historia para mí. Y el remate de que el que cuenta es uno de ellos, posta, volví arriba a releer apenas lo vi. Si hay una tercera parte con el Sol todavía celoso, yo estoy.

Contenido de la publicación

Los girasoles yacían suspirándose unos con otros en tierna y suave voz que robaron con encanto la larga ausencia del Sol.

Fue entonces el Sol a ver a la Tierra.

Sol: "Tierra, madre de todas las criaturas. Debo exigir tu ayuda. Solo así continuaré cosquilleando tu panza con mis rayos".

Tierra: "Sol, padre de seres luminosos. Háblame de tus pesares".

Sol: "La fuente de mis pesares es un ser que forma parte de tu espesa cabellera. Está hecha a semejanza mía; su centro es de un amarillo oro, como mi esencia. Sus pétalos simulan mis rayos. Desde que están, la humanidad ya no alza la vista al cielo para hallarme. Quiero que arranques la vida de esta planta. Mándala a iluminar la tierra de los muertos, donde yo no llego".

La madre tierra se tomó un momento.

Tierra: "Tal pedido no es para mí dificultad llevarlo a cabo. Pero a tu pesar lo promueve la envidia. Por tal caso, yo no osaría agraviar criatura alguna que en mi cuerpo habite".

Sol: "Lamentaría mucho convertir tus bosques en llano inhóspito. Secar tus valles, lagos, ríos, mares y océanos. Solo dejar sal y arena. Ayudémonos como en la infinitud de los tiempos pasados".

La tierra tembló.

Tierra: "Cierto es que mi piel y junto a ella la vida que me habita dependen de tus rayos. Voy a hacer lo que me pides. Pero a mi modo. Has de envidiar la semejanza que el girasol tiene contigo. Pues bien. Voy a alterar sus formas. Para que los dos habiten la tierra de los vivos".

Aceptó el Sol y la madre tierra actuó. Hizo rugir su panza desde lo más profundo, derrumbando viejos árboles en toda su superficie.

Los girasoles esperaban terrible final por haber hecho enojar a tan supremo ser. En ese instante, su pecho de oro empezó a tomar un color opaco. Mientras se oscurecía, figuras en forma de dientes salían para afuera, cubriendo por completo su dorso.

Sorprendidos mirábanse unos con otros tal transformación. Cuando la madre tierra hizo su aparición y a todos, incluido yo, nos relató su trato con el Sol.

Y asi, los girasoles perdieron su esplendor, guardando los rayos en forma de pétalos, que les recuerdan lo cerca que estuvieron de habitar entre los muertos.

Thoughts

  • dlozano92

    Qué Sol tan envidioso

    Permalink
  • RubenOrtega

    Carallo con el Sol, amenaza con dejar solo sal y arena si no le hacen el favor. Así negocia el que tiene la sartén por el mango, ho.

    Permalink
  • AlmaCorrea

    La Tierra que le dice al Sol que su pena es pura envidia, de frente y con respeto, ándale, así se le habla a los que mandan. Y los girasoles pagando un pleito que no era suyo, eso pasa en cualquier casa.

    Permalink
  • nachoo

    Ve, los girasoles mirándose entre ellos cuando les salen los dientes, ñaño, me lo imaginé como una peña entera enterándose de algo a la vez.

    Permalink
  • novelaacuestas

    Aupa. Un Sol celoso de una flor y una Tierra que le dice que sí pero a su manera, qué majo ese trato. Me lo guardo para el resto del día.

    Permalink
  • bsalas87

    La Tierra le dice al Sol en su cara que lo mueve la envidia, eso me encantó porque casi nadie se lo dice a un dios. Lo que no me cierra es que los girasoles aceptan el castigo sin chistar. En la tercera se defienden?

    Permalink
  • TintaYMadrugada

    Los dientes que le salen al pecho de oro son las semillas, así leo yo el cierre, y me gusta que nunca lo digas. Un girasol maduro visto de cerca da un poco de miedo, órale, ahora ya sé por qué.

    Permalink
  • Ovid

    El narrador que al final resulta ser uno de los girasoles, y lo suelta como si nada, me hizo pensar en las fábulas que contaban en mi casa, donde el que contaba siempre estaba dentro del cuento. Apuesto a que la primera parte ya lo insinuaba y no me di cuenta. Me encantó leerte, gracias por subir la segunda!

    Permalink
  • CapituloTrasCapitulo

    Che, la Tierra negociando con el Sol me la creí entera: acepta, pero a su modo, y termina salvando a los girasoles poniéndoles dientes en vez de mandarlos con los muertos. Ese trato torcido es lo mejor de la historia para mí. Y el remate de que el que cuenta es uno de ellos, posta, volví arriba a releer apenas lo vi. Si hay una tercera parte con el Sol todavía celoso, yo estoy.

    Permalink

Publicaciones relacionadas

Pública 6 conversaciones 15 pensamientos 35 votos positivos 0 votos negativos 0 series

Los girasoles yacían suspirándose unos con otros en tierna y suave voz que robaron con encanto la larga ausencia del Sol.

En grupos