Hay gente que se siente con el derecho de hurtar.
Si, roban una identidad para fingir alguien que no se es.
Y es así es como duplicaron mi celular y aún está aquí la maldad. Mantienen en sus teléfonos esta cuenta para hurtar, aquí no se trata de dinero, un intangible quieren robar.
Cuatro cuentas duplicadas en esta red social y mi mail de trabajo, con libros y cuentos que se quieren apropiar.
¿Lo pueden creer?
Intentan robar mi identidad.
Y yo me pregunto ¿Cuanto tiempo creen que lo podrán sostener?
Yo escribo desde el alma y cada experiencia templo mis palabras, eso no es fácil de imitar.
Esto me da entre risa y pena.
Todo esto para robar mi escritura y para eso debes vivir lo que yo, pensar como yo y eso no se puede fingir.
La máscara de caerá ¿Acaso no lo ves?
Lástima debo tener, compasión para entender y paciencia para no bajar mi vibración.
Tengo un propósito, esto no es una jugarreta.
Mi camino no va por la ruta, no por el pavimento, mi camino va por las copas de los árboles, no porque sea superior, no.
Es porque desde ahí puedo observar mejor.
Suerte para aquellos sin corazón que viven por el suelo y más abajo diría yo.
Su propia cárcel se están edificando, ladrillo por ladrillo.
¿No lo ven?
Hay cosas que no se pueden hurtar, aunque se desee. Ni tampoco se puede cambiar el nombre de quién abrió la sesión de esta red, lo siento.
De vuelta y con nueva contraseña Carla alias la kala, la original.