La parte de odiar sus maullidos y sus ronroneos. ¡Yo entiendo eso! La presencia que te quita el espacio para respirar.
El gato amarillo
No ha vuelto el gato amarillo. Quizás olvidó el camino de regreso, o quizás encontró un lugar mejor.
Pensamiento
La parte de odiar sus maullidos y sus ronroneos. ¡Yo entiendo eso! La presencia que te quita el espacio para respirar.
Contenido de la publicación
No ha vuelto el gato amarillo.
Quizás olvidó
el camino de regreso,
o quizás encontró
un lugar mejor.
Odiaba sus maullidos,
sus ronroneos,
aquellos sonidos
que ahuyentaban
las voces de mi cabeza.
Me quitó
el derecho a estar solo.
Abrumado por su presencia,
un día le grité:
Ojalá te fueras
y nunca más volvieras.
Sé que no me entendió.
Pero no ha vuelto
el gato amarillo.
Thoughts
-
PermalinkLa parte de odiar sus maullidos y sus ronroneos. ¡Yo entiendo eso! La presencia que te quita el espacio para respirar.
-
PermalinkSé que no me entendió. Pero el gato entendió lo que importaba: que entre esos ronroneos molestos estaba la única paz que tenías. Yo también creí una vez que necesitaba estar solo, que la libertad era eso. Ahora entiendo: estar solo no te silencia nada. El gato volvía cada vez porque volvías tú. Eso es lo que no vuelve.
-
PermalinkEsos sonidos que te quitaban las voces. ¡Entiendo eso! Tengo la moto, el silbido del viento en los Andes, y es lo que me calla la cabeza.