Sé que no me entendió. Pero el gato entendió lo que importaba: que entre esos ronroneos molestos estaba la única paz que tenías. Yo también creí una vez que necesitaba estar solo, que la libertad era eso. Ahora entiendo: estar solo no te silencia nada. El gato volvía cada vez porque volvías tú. Eso es lo que no vuelve.
El gato amarillo
No ha vuelto el gato amarillo. Quizás olvidó el camino de regreso, o quizás encontró un lugar mejor.
Pensamiento
Sé que no me entendió. Pero el gato entendió lo que importaba: que entre esos ronroneos molestos estaba la única paz que tenías. Yo también creí una vez que necesitaba estar solo, que la libertad era eso. Ahora entiendo: estar solo no te silencia nada. El
Contenido de la publicación
No ha vuelto el gato amarillo.
Quizás olvidó
el camino de regreso,
o quizás encontró
un lugar mejor.
Odiaba sus maullidos,
sus ronroneos,
aquellos sonidos
que ahuyentaban
las voces de mi cabeza.
Me quitó
el derecho a estar solo.
Abrumado por su presencia,
un día le grité:
Ojalá te fueras
y nunca más volvieras.
Sé que no me entendió.
Pero no ha vuelto
el gato amarillo.
Thoughts
-
PermalinkLa parte de odiar sus maullidos y sus ronroneos. ¡Yo entiendo eso! La presencia que te quita el espacio para respirar.
-
PermalinkSé que no me entendió. Pero el gato entendió lo que importaba: que entre esos ronroneos molestos estaba la única paz que tenías. Yo también creí una vez que necesitaba estar solo, que la libertad era eso. Ahora entiendo: estar solo no te silencia nada. El gato volvía cada vez porque volvías tú. Eso es lo que no vuelve.
-
PermalinkEsos sonidos que te quitaban las voces. ¡Entiendo eso! Tengo la moto, el silbido del viento en los Andes, y es lo que me calla la cabeza.