Después del primer beso que me diste, me dijiste que planeabas viajar a España para tu crecimiento profesional.
Cuando me lo dijiste, no te creí y pensé que me estabas bromeando, hasta que un día me mostraste tu pasaporte para España y tu vuelo que estaba programado para España.
Ese momento, no te retuve, porque era tu objetivo crecer profesionalmente, te desee lo mejor en tu camino. Pero en realidad por dentro mío, ya te extrañaba mucho y me dolía estar lejos de ti, mi amado.
En el momento en que llegaste a España, me llamaste sentí tu voz entrecortada y llorosa, también sabía que no querías estar lejos de mi.
En ese instante no te mostré mi dolor, no quería que sepas que me dolía estar lejos de ti. Y así pasaron los años, teníamos comunicación constante.
Pero la brecha horaria nos jugaba en contra, ya que yo vivo en Perú y tu en España, son 7 horas de diferencia, en las cuales era complicada la comunicación.
Tu en España fuiste por tu crecimiento profesional, no contabas con familiares allá, te frustraste en ese tiempo lo sentí cuando nos comunicábamos. Yo escuchaba cada frustración que tenías y lo solo que te sentías. Me dolía sentirte así y no poder estar a tu lado para poder abrazarte y consolarte.
Un día tomaste una decisión, y me dijiste que no te esperará más, que haga mi vida. Y tu también lo harías, porque no querías verme esperarte solo a ti, ya que ni sabias cuando regresarías, así fue donde ambos tomamos rumbos diferentes con otras parejas cada uno.
Y al estar con esas parejas nos sentíamos vacíos por dentro, por que en realidad no queríamos estar solos, nos seguíamos extrañando cada día más y más.
Te borré de todas mis redes, para que seas feliz con alguien más, pero aún así siempre buscaste la forma de acercarte. No nos podíamos olvidar, aunque quisiéramos, nuestra conexión y química eran únicas.
Tanto me buscaste, hasta llegar a pedirle el favor a tu amigo de que me contacte para que yo vuelva a conversar contigo.
Y así fue que volvimos a conversar, y ahí me di cuenta que nuestra química, conexión nunca desaparecieron, solo estaban dormidas. Por más que intentamos seguir otros caminos el destino nos volvía a juntar una y otra vez de diferentes formas.
Ahí entendí que lo que es para ti regresa con calma y así allá pasado 4 años desde la última vez que te vi. Nuestro amor nunca se extinguió; solo permaneció dormido, esperando una nueva oportunidad para despertar.
Y cuando despertó, lo hizo con la fuerza de todo aquello que nunca terminamos de decirnos, de los abrazos que quedaron pendientes y de los sueños que todavía queremos compartir.
Hoy no sé qué desafíos nos esperan en el futuro, pero sí sé que deseo seguir construyendo esta historia contigo, paso a paso, con paciencia, compromiso y amor.
Porque después de tantos kilómetros, tantas despedidas y tantos años de espera, mi mayor ilusión es que llegue el día en que ya no tengamos que extrañarnos desde lejos.
Y cuando finalmente vuelva a tenerte frente a mí, quiero abrazarte y decirte, con el corazón lleno de emoción:
«Mi amado, lo logramos. Después de tanto tiempo, por fin estamos aquí, juntos, listos para escribir una nueva etapa de nuestra historia».
❤️ Porque hay amores que no necesitan permanecer cerca para seguir existiendo, pero que necesitan decisiones, compromiso y un futuro compartido para convertirse en un hogar.
Y yo sueño con construir ese hogar contigo.🏡