Mientras pasaban los días me iba acostumbrando a los ejercicios más forzados que se podían hacer en cada día de mis entrenamientos. Habían pasado unas cuantas semanas, Michael se alegraba de mi cambio radical. Al lucir un aspecto más favorable. Tenía una reunión con mi tío en unos minutos, me sentía sumamente feliz por eso.
-se acabó de desocupar, puede ir.
Su tono era algo pesimista, nada como me hablaba estas semanas. lastimosamente no le tome importancia, solo me dirigí donde mi tío.
-¿Ocurre algo?
-Si, decidí que irás conmigo en la misión de hoy.
-Enserio, claro estare ahi.
-Bien alístate que es hoy.
Tome mi uniforme rápidamente, preparando mis cosas mientras me cambiaba con alegría por todo mi rostro. En la misión nos dijeron que debíamos parar las protestas del pueblo. Sentía cómo mi corazón se agitaba más rápido a medida que llegábamos. Logramos dispersamos por todo el pueblo con agilidad. Nos separamos para llevarlos uno por uno a la camioneta amarrados. Uno de estos protestantes había corrido hacia el lago. Lo perseguí intentando atraparlo, pero no lo pude agarrar.
-Ayuda...
Escuche la voz de una mujer que parecía asustada por alguien.
-Dios, por favor no lo hagas te lo ruego.
Corrí hacia el lugar donde se escuchaban los gritos. pensé que se resistía a un militar o a alguien que quería hacerle daño. cuando llegué me topé en la imagen que jamás se borrará de mi cabeza. mi propio tío encima de la chica queriendo abusar de ella.
-¿Que mierda haces?