Capítulo 2: El Precio del Orgullo
La reunión familiar comenzó con el tono autoritario de Héctor. Con la voz llena de resentimiento, miró a Elena y le exigió que retirara la demanda de juicio de alimentos. "Me estás perjudicando económicamente", reclamó. Pero Elena, con la dignidad de quien ha entregado su vida entera por sus hijos, se negó rotundamente. "Tú eres jubilado, no tienes a quién más mantener", respondió con firmeza.
Héctor, sintiéndose acorralado, comenzó a sacar en cara cada centavo depositado para Mateo. A Valeria se le encogió el corazón; conocía bien ese defecto de su padre: el arte de dar con una mano y humillar con la otra. Héctor siempre repetía que gracias a él sus hijos eran profesionales, borrando de un plumazo los años de desvelos y sacrificios silenciosos de Elena. Al ver que su esposa no cedería a la presión económica, el rostro de Héctor se transformó. Si no podía ganar con dinero, ganaría rompiendo el alma de la familia.