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El Secreto del Arco Olvidadizo

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Contenido de la publicación

Capítulo 3: El Guardián del Tiempo

Resumen

Elena y Mateo contuvieron el aliento mientras las ramas del fondo del jardín se abrían lentamente. De entre la vegetación emergió un hombre de cabello completamente canoso y andar pausado, vestido con ropas sencillas que se camuflaban con el entorno. En su mano llevaba unas gastadas tijeras de podar y, lejos de asustarse o mostrar enojo, les dedicó una sonrisa serena.

—Bienvenidos —dijo el anciano con una voz suave pero firme—. Hace más de treinta años que nadie cruzaba ese arco. Mi nombre es Julián, el protector de este lugar.

Mateo dio un paso al frente, aún desconcertado.


—¿Cómo es posible que este lugar exista aquí? No aparece en ningún mapa, es como si estuviera completamente borrado del mundo.

Julián soltó una pequeña risa y caminó hacia el pedestal donde Elena aún mantenía su mano cerca del viejo libro de cuero.


—Ese es precisamente el propósito. Este jardín fue diseñado por mi abuelo, un célebre botánico, y yo he continuado su labor. El arco de piedra exterior está cubierto por un tipo de enredadera exótica que distorsiona la perspectiva visual y bloquea las señales de rastreo. Para el mundo exterior, aquí solo hay maleza y árboles secos. Pero por dentro, es el último refugio de la flora más pura del planeta.

Elena miró las páginas del libro abierto. Una de las últimas anotaciones, escrita con una tinta notablemente más reciente y un pulso tembloroso, llamó de inmediato su atención. No describía una planta, sino una advertencia manuscrita en letras grandes y apresuradas.

—Señor Julián —interrumpió Elena, con un tono de preocupación en la voz—, aquí dice que el sistema de riego subterráneo que alimenta el estanque principal se está colapsando... y que si el agua se detiene, el santuario entero morirá en pocos días.

La sonrisa del anciano se desvaneció por completo. Miró al suelo y suspiró profundamente, revelando el enorme cansancio en sus ojos.


—Es verdad. Mis manos ya no son tan fuertes como antes para mover las pesadas compuertas de piedra bajo la montaña. Temo que el secreto de mi familia esté llegando a su fin.

Mateo y Elena se miraron fijamente. Habían entrado allí buscando una aventura, pero ahora el destino de ese paraíso oculto dependía de ellos.


Thoughts

  • papaprimerizo

    Ahorita me late que Mateo es el que baja a mover las compuertas de piedra y Elena se queda con el libro guiándolo, compa.

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  • de_intercambio

    Asu, lo de la enredadera que borra el lugar de los mapas y hasta bloquea las señales me encantó. Me late que Julián no les contó todo y que el abuelo botánico dejó algo más en ese libro.

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