Capítulo 4: El Testamento del Ángel
La lectura arrastró a la familia a los pasillos lúgubres de un hospital del pasado. Allí, un joven Julián se apagaba lentamente debido a un devastador cáncer cerebral. En medio de ese dolor insoportable, una mujer llegó al hospital con una bebé en brazos, dejándola con una enfermera dentro de una caja de cartón, envuelta en cobijas. Héctor la encontró y la llevó a la habitación donde Elena lloraba la inminente partida de su hijo.
Al ver a la pequeña criatura, Julián, con sus últimas fuerzas y el corazón lleno de una madurez mística, miró a sus padres y les hizo una petición que parecía un mandato del cielo: "Quédense con la bebé. Si me llego a morir, quiero que ella sea mi reemplazo desde ahora. Así no sentirán tanto mi ausencia". Al terminar el relato, Héctor rompió en un llanto amargo, mientras Elena temblaba de rabia. El pacto sagrado que le habían jurado a Julián en su lecho de muerte —el secreto de proteger la identidad de Valeria— se había roto por el orgullo de un juicio de alimentos. Camilo, abrumado por la escena, se hundió en un silencio sepulcral.