Poco a poco la fiera que llevo dentro se despierta, con cada rugido de mi ser, indomable como ninguna e inigualable.
Capaz de enfrentar cualquier reto que me imponga, cada rayo de sol ilumina mi camino, estoy dispuesta a hacer mis sueños y metas realidad.
Mi corazón arde en llamas, resplandecientes como un diamante, un brillo que ni la noche más oscura lo apaga. Con el fulgor de mi corazón y mi alma, protegeré a los que más amo.
Y les enseñaré a sobrevivir el invierno más helado, las tormentas y torbellinos. Cualquier adversidad que tengan, yo aprendí a las malas, cada golpe de la vida dejó una cicatriz, pero también despertó en mí una fortaleza y una valentía inquebrantables.
Siento mucha calidez en mi ser, el brillo de mis ojos y mi corazón me dicen que debo ayudar, enseñar a ser valientes por sí mismos a los que en verdad aprecio, y a todo aquello que quiera que lo ayude a levantarse en las adversidades.
Porque no quiero salvarlos de sus batallas; quiero enseñarles que también tienen dentro de sí la fuerza necesaria para levantarse después de cada caída, atravesar sus propias tormentas y volver a florecer.
Y si alguna vez la oscuridad intenta apagar su luz, estaré allí para recordarles que incluso después del invierno más frío, siempre llega la primavera.