Desde chiquita me gustaba dibujar. Me la pasaba todo el dia con un cuaderno y un lapiz. Aunque los dibujos no eran buenos, yo era feliz.
Un dia, le mostre uno de mis dibujos a mi abuela, yo estaba feliz por mostrarle lo que me gustaba y, aunque sabia que necesitaba mucho por mejorar, decidi mostrarselo para que me elogiara. Pero esa alegria se transformo en frustracion despues de que me dijera que mi dibujo estaba feo en un tono como si hubiera encontrado una pizza podrida. Desde ese dia deje de dibujar, aunque quise volver a hacerlo, pero el miedo a que me juzgaran me lo impedian. Lo hice en secreto, pero otra vez lo deje. Veo a mis amigas cuando dibujan y pienso -yo tambien quiero hacer dibujos asi de hermosos-, pero mi mente solo me decia que no iba a servir y que nunca iba a lograr dibujar bien. Hoy en dia pienso en tantos dibujos que me gustaria hacer, pero que el miedo me impide hacer.