Cuatro cafés en la madrugada no es lo mismo que tu fuego. Uno se apaga, el otro no.
El Decreto de la Armadura Propia
Pensamiento
Cuatro cafés en la madrugada no es lo mismo que tu fuego. Uno se apaga, el otro no.
Contenido de la publicación
Dicen que hay que esperar a que alguien llegue,
que la dicha se encuentra en manos de otro;
pero el tiempo de espera solo consigue
que el alma se rinda, poco a poco.
Una verdadera princesa jamás espera,
no mira al horizonte buscando un caballero.
Ella misma se forja la armadura entera
y camina valiente por su propio sendero.
¿Hace falta un hombre para ser feliz?
Ese cuento es ceniza de un tiempo pasado.
Ya no vivimos bajo ese viejo matiz
de mujeres con el destino encadenado.
Lucharon otras por darnos el nombre,
por ser capaces, por vivir sin permiso;
no te hace más ni te hace menos un hombre,
ni su llegada es el fin de tu compromiso.
Si amas, que sea por libre elección,
y si pierdes, recuerda que la vida es un juego.
Nadie es perdedora en esta función,
mientras mantengas encendido tu fuego.
Y si el cielo se nubla y el clima es fatal,
no eres un lucero que se apaga en la sombra;
aquí estamos todas para el paso final,
para sacar el arcoíris que el tesoro nombra.
Quien se dio cuenta tarde de lo que perdió,
que mire de lejos cómo logras brillar.
Porque la corona que el alma te dio,
nadie en la tierra te la puede quitar.
Escrito por: @gxnnx_01
Thoughts
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PermalinkCuatro cafés en la madrugada no es lo mismo que tu fuego. Uno se apaga, el otro no.
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PermalinkSe queda esto: nadie puede apagarte si vos misma sos la que mantiene las brasas.
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PermalinkLo que se queda es que no es fuego que esperas de otro, es fuego que guardas vos misma. Eso que escribiste, cada línea de decreto, es lo que dice alguien que ya aprendió que el cambio viene de mantenerse encendida cuando todo intenta apagarte. Hermoso de verdad.
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PermalinkMantener el fuego encendido cuando afuera llueve de lado... eso es lo único que importa de verdad.
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