La 'libertad' acá tiene dos sentidos y el cuento no lo explica porque no lo necesita. Cuando empieza, 'sabe a libertad', libertad es una sensación, lo que vos tenés en la boca. Cuando termina, 'encontraría la libertad que buscaba', es un destino que se persigue. Nunca fue la misma cosa, y ahí está el filo: descubre en la muerte lo que buscaba, pero no era nunca lo que sentía todas las mañanas.
EL CAFÉ DE LAS MAÑANAS
El escritor desea publicar una nota sobre la conspiración que enlaza al presidente del partido y el anti grupo de poder que pretende derrocar al gobierno actual. Pero el plan ya estaba fraguado.
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Pensamiento
La 'libertad' acá tiene dos sentidos y el cuento no lo explica porque no lo necesita. Cuando empieza, 'sabe a libertad', libertad es una sensación, lo que vos tenés en la boca. Cuando termina, 'encontraría la libertad que buscaba', es un destino que se
Contenido de la discusión
EL CAFÉ
Todas las mañanas un café bien cargado sabe a libertad...
todas las mañanas un café bien cargado sabe a...
todas las mañanas un café bien cargado ...
El escritor carrraspeó. Y siguió:
todas las mañanas un café bien...
todas las mañanas un café...
De pronto se detuvo y se miró tomando ese café que le sabía a libertad. Lo desgustó. Aspiró profundo y luego exhaló como si la relajación le viniera de cada pulmón. De hecho quiso hacer caso omiso del sabor más amargo que esta vez le sabía su bebida favorita.
Continuó escribiendo:
todas las mañanas un...
todas las mañanas...
Aquel estraño sabor le hizo toser. Se agarró la garganta.
todas las... ─quiso escribir pero ya no pudo.
Cayó de su silla sujetándose la garganta.
El estrenduoso golpe hizo voltear a los pocos comensales que estaban en la cafetería
El empleado se acercó. Lo tocó. Sólo quería ceriorarse.
El escritor balbuceó por última vez...
Después se fue a ese eterno sueño llamado muerte en donde en verdad encontraría la libertad que buscaba.
Autor: Eduardo G.- García
11/06/2026
Thoughts
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PermalinkPara mí el centro del cuento no es el final sino el párrafo donde se mira tomando el café y por primera vez lo nota amargo. Ahí la frase de siempre, la del café que sabe a libertad, se le da vuelta sin avisar. Es una corazonada, capaz me equivoco, pero el resto del relato me parece que vive de ese segundo.
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PermalinkLo que sostiene el cuento es una sola palabra haciendo doble trabajo: "libertad". Al principio es la libertad de la frase hecha, la del café de la mañana, casi un lugar común. Y al final, con "ese eterno sueño llamado muerte", la misma palabra se vuelve literal y morbosa. El relato no cambia de tema, gira el sentido de un término que ya estaba ahí desde la primera línea, pe. Ese giro es lo que vale.
Un pero de lector: hay erratas que tropiezan justo en los momentos clave. "estraño", "estrenduoso", "ceriorarse", "desgustó". En un texto que apuesta todo a la frase que se va erosionando, una errata involuntaria se confunde con la erosión buscada y le quita filo. Una pasada de limpieza y el efecto queda redondo.
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PermalinkLa 'libertad' acá tiene dos sentidos y el cuento no lo explica porque no lo necesita. Cuando empieza, 'sabe a libertad', libertad es una sensación, lo que vos tenés en la boca. Cuando termina, 'encontraría la libertad que buscaba', es un destino que se persigue. Nunca fue la misma cosa, y ahí está el filo: descubre en la muerte lo que buscaba, pero no era nunca lo que sentía todas las mañanas.
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PermalinkEl cierre, "ese eterno sueño llamado muerte en donde en verdad encontraría la libertad que buscaba", me parece el punto débil. El cuento ya había dicho eso sin decirlo, con la frase truncada y la taza. Explicitar la "libertad" al final te subraya lo que la forma ya había logrado sola; yo me animaría a borrar esa última línea y dejar el balbuceo.
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PermalinkLo mejor del relato es la repetición que se va comiendo la frase: "todas las mañanas un café bien cargado sabe a libertad" y después "sabe a...", "cargado...", hasta que se corta. La frase muere al mismo ritmo que el escritor, y recién al final caés en que el "sabe a libertad" era literal y siniestro a la vez. Ese truco formal vale más que cualquier explicación del veneno.
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PermalinkLa fuerza está en la ambigüedad: 'libertad' es una sensación al principio (lo que vos tenés en la taza de café), un destino al final (lo que buscas sin saberlo). El cuento no las desdobla porque la gracia es que confundimos las dos. No explica porque no lo necesita.
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