La Princesa Amelia
Había una vez una princesa llamada Amelia. A diferencia de las princesas de los libros, no tenía el cabello perfecto ni una sonrisa deslumbrante. Tenía la nariz grande, las orejas un poco separadas y el cabello rebelde que nunca lograba quedarse en su lugar.Muchas personas del reino murmuraban No parece una princesa Y algunos niños, sin pensar en el daño que causaban sus palabras, se reían al verla pasar.Pero Amelia jamás respondió con enojo. Saludaba a todos con una sonrisa sincera y trataba a cada persona con respeto.Le gustaba visitar el pueblo, escuchar las historias de los ancianos y jugar con los niños. Aprendió a cocinar con las panaderas, ayudó a reparar techos después de las tormentas y enseñó a leer a quienes no habían tenido la oportunidad de ir a la escuela.Un día, el rey enfermó y el reino atravesó momentos difíciles. Muchos nobles, preocupados solo por su propia comodidad, abandonaron sus responsabilidades.Amelia fue quien se quedó Organizó la distribución de alimentos, cuidó a los enfermos y recorrió cada rincón del reino para asegurarse de que nadie estuviera solo.Con el tiempo, la gente dejó de hablar de su apariencia.Ya nadie decía:Es una princesa fea.Ahora comentaban: Es la princesa más buena que hemos conocido.Cuando Amelia se convirtió en reina, gobernó con justicia y humildad. Y comprendió algo muy importante La belleza puede llamar la atención por un momento, pero la bondad, la valentía y el corazón de una persona son lo que realmente dejan huella.Y así, la princesa que no se parecía a las de los cuentos tradicionales se convirtió en la más querida de todas.Porque, al final, lo que hizo grande a Amelia no fue su rostro sino la manera en que trató a los DEMÁS.
Creado por : Benjamin Sebastian Gutierrez diaz
y Joaquin Gonzales