Escribo para quienes buscan un refugio discreto en sus heridas, para quienes cargan con el peso de lo que no dicen y aún así siguen de pie.
Entre letras, dolor y tinta, encontramos ese pequeño espacio donde el alma respira, se comprende y, aunque sea un poco, se libera.
Estas páginas están hechas de sombras y claridad, de lo que duele pero transforma, de lo roto que aún tiene forma.
Aquí las grietas no se esconden: se abrazan, se narran y se convierten en parte del camino.
Cada texto es una prosa poética, un pedazo de vida sostenido entre dudas, resiliencia y sensibilidad.