Otro día más que pasa.
Siento que floto en un mundo que no me pertenece. Por un momento dejé de ser la protagonista de mi historia para volverme espectadora: el trabajo, la familia, los amigos… mi vida sucediendo. La veo distante, como si estuviera dentro de una vitrina: un adorno bien guardado, inanimado, con la mirada perdida en el abismo.
Todo tan cerca, tan mío…
Tan fuera de mí.