Qué de mí sabes
Qué de mí tienes
Dulce podrido
Manjar de mis huesos
Qué de mí sabes
Qué de mí sabes
Qué de mí tienes
Dulce podrido
Manjar de mis huesos
Llegamos al despojo. A quedarse sin poder responder ni siquiera qué tiene alguien de vos.
Esa pregunta de qué sabes de mí y qué tienes de mí me hizo pensar en que el despojo final es quedarse sin poder responder nada. Todo lo que diste quedó ahí, en el otro, convertido en ese dulce podrido. Es lo que pasó en todo este viaje de seis partes, desde Jardín Criminal hasta acá.
III
Es que estoy enfermo, tal cual si el cancer me mordiera las venas
Huevos revueltos entre cabello y maicena
A veces hablo muy elocuente, muy latente
Árbol que creces desde mi vientre hasta mi garanta dando a luz tus rosales malditos
Me posee una peligrosa y afrodiciaca persona al dejar correr las letras
Tu quien no me conoce porque me miras?
Hoy pienso en como sería la vida si lloviera dentro de mi, aunque bueno, siempre llueve en mis ojos.