Durante años, fue feliz estando triste. Su dolor era el único lugar donde todavía podía encontrarse con aquel amor que había perdido. Una mañana despertó y ya no dolía; Intentó recordarlo, pero su corazón permaneció en silencio. Había esperado tanto tiempo aquel momento que no supo qué hacer cuando finalmente llegó.
Lloró por última vez. No extrañaba a quien se había marchado, sino a la tristeza que le permitía sentirlo cerca y comprendió que también se puede sufrir por haber dejado de sufrir.