De la Creación a la Redención: El Diseño de Dios para tu Vida
El Diseño Original y la Nueva Creación
Génesis 1:1 / 2:7 En el principio creó Dios los cielos y la tierra... entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida.
2 Corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
El pecado y tu pasado pudieron haber quebrado el diseño original, pero al leer la Palabra entendemos que el Espíritu Santo hoy dentro tuyo es ese nuevo soplo de vida. Dios te volvió a crear a su semejanza, sanó tu pasado y puso Su Espíritu en tu corazón. Este cambio radical te da hoy la capacidad sobrenatural de amar, tener compasión y actuar con sabiduría.
El Huerto, tu Propósito
Génesis 2:8 Y Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí al hombre que había formado.
El huerto no es solo un lugar físico de la historia; tu huerto es tu presente. Dios te formó, te restauró y te colocó intencionalmente en donde estás hoy (tu familia, tu trabajo, tus amigos, tu entorno). Cuando comprendemos esto, nuestras acciones diarias se convierten en la forma en que Dios sigue operando en el mundo.
Sos Lumbrera, Semilla y Expansión
Génesis 1:14 Dijo luego Dios: haya lumbreras en la expansión de los cielos, para separar el día y la noche.
Génesis 1:11 Después dijo Dios: produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género...
Hoy Dios te llama a expandirte y activar tu misión en el huerto a través de dos acciones clave:
En un mundo que muchas veces experimenta confusión, oscuridad o dolor, caminar con integridad te convierte en una lumbrera que separa la luz de las tinieblas y trae esperanza a los demás.
Así como la tierra produjo árboles que daban fruto según su género, estás llamado a multiplicar lo bueno. Si sembrás fe, amor, paciencia y justicia, eso es lo que florecerá a tu alrededor.
Cuidar el espacio que se te ha confiado, sanar el pasado por el Espíritu y sembrar la semilla de Su Palabra es, en esencia, caminar en Su perfecta voluntad. ¡Es tiempo de expandirte!