Cuando ya no esté
Cuando ya no esté, no llores en silencio,
guarda mi voz en el viento que te acaricie,
seré luz que se filtra entre las hojas,
seré el sol que te abraza al amanecer.
No busques mi sombra en la tierra fría,
estaré en cada risa que compartimos,
en el aroma que dejan las flores al atardecer,
en el latido que un día nos hizo uno.
Si me extrañas, mira al cielo despejado:
allí estaré, suave como la luna,
cuidando tus pasos, sin alejarme,
porque el amor jamás se vuelve ausente.
Solo me he ido un poco más lejos,
donde no existe el tiempo ni el dolor,
y desde allí, siempre, te seguiré amando,
como se ama la vida… sin final, sin condición.