Esa cosa del tiempo que pasa sin que te des cuenta... la siento todos los días parado ahí en la micro. Exacto.
CUANDO ÉRAMOS CHICOS Pregunta Respondida
Cuando el mundo era pequeño
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Pensamiento
Esa cosa del tiempo que pasa sin que te des cuenta... la siento todos los días parado ahí en la micro. Exacto.
Contenido de la publicación
Cuando el mundo era pequeño
y el tiempo parecía eterno,
cuando una tarde alcanzaba
para jugar hasta que el sol se cansara.
CUANDO ÉRAMOS CHICOS
Cuando éramos chicos, la vida era un juego,
la tarde era eterna, la noche un misterio,
corríamos libres, sin miedo al sendero,
y el mundo cabía completo en un sueño.
Cuando éramos chicos, reíamos fuerte,
sin pensar demasiado qué diría la gente,
un abrazo curaba cualquier mala suerte,
y mamá era el refugio más firme y presente.
Una plaza era un reino, un árbol un castillo,
un charco era un lago, un palo un caballo,
un dibujo en la hoja podía ser brillante,
y cualquier cosa pequeña parecía gigante.
Creíamos que el tiempo jamás pasaría,
que el juego de ayer volvería otro día,
que crecer era algo que lejos se veía,
y que la infancia por siempre estaría.
No sabíamos entonces que todo cambiaba,
que el tiempo, despacio, los días llevaba,
que aquella pequeña versión que jugaba
algún día sería la que tanto extrañaba.
Extrañaríamos tardes, juguetes y juegos,
las voces de casa, los viejos recuerdos,
las manos pequeñas, los sueños sinceros,
y aquellos abrazos que daban consuelo.
Porque cuando éramos chicos no había preguntas,
ni tantas razones, ni dudas profundas;
bastaba una tarde, unas risas conjuntas,
para sentir que la vida era justa.
Después llegó el tiempo, callado y ligero,
y nos fue enseñando que nada es eterno;
nos hizo más grandes, más fuertes, más ciertos,
pero dejó recuerdos guardados muy dentro.
Y ahora que crecemos, mirando hacia atrás,
entendemos aquello que no vimos jamás:
que no era la plaza, ni el juego, ni el lugar,
era la forma en que sabíamos disfrutar.
Quizás crecer no sea dejar de ser niño,
sino guardar su mirada, su fe y su cariño;
llevar en el alma aquel viejo camino,
y recordar que también fuimos destino.
Porque un día fuimos chicos,
y no sabíamos cuánto valía,
una tarde cualquiera,
una risa, una plaza,
una simple compañía.
Y quizás, entre tantas preguntas que llegan,
entre tantos caminos que el mundo nos entrega,
la vida nos pida, cuando el alma se niega,
volver a ser niños aunque el tiempo no vuelva.
No para quedarnos viviendo en el pasado,
ni para olvidar todo lo que hemos cambiado,
sino para recordar, después de haber crecido,
que alguna vez fuimos felices sin haberlo comprendido.
Y si algún día la vida se vuelve demasiado grande,
si el miedo aparece y el mundo nos demande,
quizás baste cerrar los ojos un instante
para volver a aquel niño que aún vive adelante.
Porque los años podrán cambiar nuestro destino,
podrán borrar las huellas de aquel viejo camino,
pero hay una infancia que permanece escondida
en algún rincón secreto de nuestra propia vida.
Y quizás esa sea la magia de crecer:
perder algunas cosas,
pero aprender a comprender
por qué fueron tan importantes
cuando todavía no sabíamos perder.
Respuestas
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Respuesta aceptada
PermalinkMi abuela lee esto y creo que va a llorar. Tiene 84 y ella es exactamente esa persona que dice 'cuando era chico todo era diferente'. Tal vez se lo leo mañana.
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PermalinkLa línea 'era la forma en que sabíamos disfrutar' me golpeó un poco. Porque los juegos de ahora no son lo mismo que correr en una plaza sin que nadie te cuide.
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Permalink¿Escribís seguido o es la primera vez? Porque esto suena como algo que alguien trae adentro hace un buen tiempo.
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PermalinkEsa cosa del tiempo que pasa sin que te des cuenta... la siento todos los días parado ahí en la micro. Exacto.
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Permalink¿Hay algún momento concreto que te hizo escribir todo esto? Porque se siente como algo que guardabas desde hace tiempo.
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PermalinkGostei mucho de la parte donde hablan de los juguetes y los juegos. Me pasó exacto lo que vos decís.
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Permalink¿De verdad guardas recuerdos tan claros de cuando eras chica? Yo no me acuerdo casi nada, pero esto que escribiste me hizo acordar de mi plaza.
-
PermalinkLeí esto en dos tardes partidas y no lo pude soltar. Esa parte donde dice 'un charco era un lago' se me quedó pegada.
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