Cortes al Vacío
Fuerza fiera
escupitajos de veneno corrosivo
de efecto inmediato.
Luna que se desangra sonriendo.
El dios muerto que le dio paso al dios Humanimalidad
se para a distancia a observar todo cómo se despliega
en forma de fantasma.
Es lo que me impulsa a cortarles la yugular
y a después llorar de forma tan amarga,
cuando veo que todo corte
que pienso haber hecho a profundidad
desde la inflexibilidad de mi estepa
al Vacío no lo afectará...
Puedo comprobar
que la hostilidad que despliego no es nada violenta
porque, si en verdad lo fuera,
nada de lo que fuera falsedad
en pie se sostuviera todavía...
Los perros de la corte,
Son consejeros morales
a los cuales los monarcas acuden
para oírles entregarles consejos prudentes.
Los académicos endebles,
conservadores,
defendiendo sus dogmas y sus posiciones,
su escritorio en ventajosas condiciones,
su prestigio y su cátedra por la tarde.
Los adalides culturales
que sobriedad y auto dominio
con amputación total de las emociones
voluntaria e irresponsablemente confunden.
Lisonjeros y ultra convenientes manipuladores.
Son ellos los ganadores...
A los esteparios, nos oprime el vacío
hasta en rincones petrificarnos,
o enloquecernos antes de morirnos,
o morirnos antes de enloquecernos;
eso si no llegamos a domesticarnos al rendirnos,
a aislarnos al radicalizarnos,
o a arrepentirnos, y "retroceder" el estepario camino
fingir nunca haber roto el velo
y regresar al ilusionismo
y participar activamente de él como ciudadano.
Fuerza combativa, inaceptación, fuego destructor.
Disidencia, discrepancia,
disonancia, alienación.
Todo ello es parte del caldo primigenio
para la rebeldía que requiere
romper en miles de pedazos
la ilusión.
El tan grueso velo colorido
en el que se despliega el Todo que nos contiene,
que atrapados nos tiene,
haciendo shows de títeres
donde felicidad y dios aparecen
como protagonistas del escenario...
Verle la cara al Vacío,
que es lo que subyace tras el Todo,
tras la infinitud aparente del espacio
que ocupan las formas y el color.
Somos nuestros dueños,
al abandonar las posibilidades tasadas
y los posibles sueños.
Ya no me calentarán sus frazadas Mentira.
ya sus colores no me entusiasmarán.
Ya no estoy seducido ni atrapado por sus formas.
Estando ahí, en medio de la estepa
tiemblo tan solo al recordar
que la forma estará vacía de contenido
para toda la eternidad.