Parece un contrasentido: gané cuando perdí, y sonreí cuando aún no era feliz. Me levanté cuando caí, y en la soledad, Tu amor ya cuidaba de mí
Cuando sentía morir, Tu voz me hizo revivir; cuando me quise rendir, me enseñaste a resistir
Tuve fuerza en la debilidad, apareció Tu luz en medio de la oscuridad. Y en Tu palabra encontré esa paz que me trajo libertad.