Uba carta tu version chiquita
2 de febrero de 2022
Mini yo:
Antes que cualquier otra cosa, te voy a pedir que no crezcas. Quédate chiquita y, si no puedes evitarlo, disfruta de la niñez. Siempre será tu momento y, sobre todo, la etapa en la que vas a ser la más lista.
Siempre regreso a ti porque sé que me vas a recordar la manera correcta de ver las cosas: “La vida es un juego, solo disfrútala”. Bueno, la verdad es que regreso a ti porque una prima me contó que le dije esa frase cuando apenas tenía seis años, y creo que tenías toda la razón: la vida es un juego constante que, como cualquier juego, siempre se puede arreglar.
Sé que el camino que te espera no es fácil y que te vas a caer miles de veces, pero también estoy segura de que sabrás levantarte. Acepta las caídas, aprende de ellas y, cuando ya hayan cumplido su función, limpia el camino y déjalas ir. No sirven para nada más; si te guardas todo eso, solo terminará por envenenarte, y entonces las cosas o personas que estuvieron ahí para dañarte habrán ganado.
Recuerda que no debe ser así, porque esta es tu vida, es tu juego, y siempre debes ser tú quien lo gane.
No escuches todo lo que te digan; aprende a distinguir lo que nace por tu propio bien de lo que dicen solo para lastimarte. Sé que no será fácil diferenciarlo, pero si reflexionas un momento sobre lo que escuchas, sabrás hacia qué lado van esas palabras.
No dejes que el tiempo ni la vida te quiten el regalo que te dio el nacer: el poder descubrir el mundo y a las personas. Si dejas de asombrarte por las cosas que ves o por cómo son los demás, perderás las ganas de recorrer el camino.
Disfruta de lo más bello y sencillo: el cambio de colores en las plantas, el reflejo de la luz a través de un cristal, las noches en que se pueden ver las estrellas y los días de luna llena en los que aprecias su inmensidad. Pero, sobre todo, disfruta de las risas de tu familia, sin importar de qué se rían. Disfruta de las conversaciones en las que no participes; escúchalas, porque la mejor manera de conocer a los demás es cuando ellos hablan y tú callas.
Y jamás dejes de soñar. Aférrate a tus sueños sin importar cuánto tiempo tome. Tampoco olvides que no eres el único ser que siente en este mundo: retribuye siempre las cosas buenas que recibas, ya sea a quien te las dio o a alguien más.
No dejes que nadie te cambie. Y si alguien lo intenta, deja que se vaya.