Capítulo 2: Renata
En la mañana el sol siempre llegaba a mi cara.
Recuerdo que Renata, la chica que venía a cuidarme de chica, siempre me preparaba un matecocido y unas galletitas hechas por ellas.
Ella me ponía música y contaba curiosidades de la música. Su pasión por el arte siempre fue evidente...
Una lástima que era muy chica como para opinar.
En la tele se hablaban cosas muy feas, pero siempre me distraían de los problemas reales. O eso decía mi papá.
Según él, la política era una cosa horrible que solo lo hacen los hombres.
Asentía y leía los cuentos que mi papá me dió.
En los cuentos que leía, el príncipe salvaba a la princesa. Pero, ¿Por qué ella no se salvaba del miedo?
Yo solo aceptaba lo que venía a mí, como un abrazo de reencuentro.