Durante un gran periodo de tiempo, hemos creído que las bombas solo existen en películas o en ataques de la vida causados por la violencia; pero en momentos tan delicados notas que no solo se trata de algo material, si no de un problema que puede causar destrucción a nivel material, social, mental, e incluso emocional.
Puede ser causado por solo la imaginación, pero el problema es cuando esta imaginación llega a su límite. La gran diferencia entre una historia, y una bomba es que la historia le puedes dar un final correcto o incorrecto, feliz o infeliz, pero tú decides como y cuando, mientras la bomba debes desactivarla con cautela y rapidez, pero de manera tan ágil que no te equivoques en un solo movimiento porque puede explotar.
Cuando ves que el problema engrandece te preocupas y decides solucionarlo, pero todo es peor cuando no recuerdas que hiciste para llegar a tal extremo; la solución parece estar cada vez más difícil de encontrar, y el tiempo parece que se agota; sin embargo, cuando más sola crees encontrarte siempre esta esa luz a la que crees haber apagado para siempre, pero aparece para recordarte que si puedes con todo; que tu misma creaste aquella bomba y que tu misma la puedes desactivar.
Ahora lo sabes, no se trata de cables que debes enchufar, o de miles de botones que debes presionar. El mayor control remoto, es tu mente, y la forma como la utilizas, al controlarla, ordenas tus pensamientos, tus ideas, y tu manera de realizar cada una de tus actividades para al final llegar no solo a la realización de una persona más correcta, sino de alguien que tiene claro para donde va y como lo lograra sin dañar al mundo o a las personas que están a su alrededor.