Me hizo gracia la charla de los de Kamui al final, repasando entre ellos que nadie le había quitado la pelota. Ya ves, nen, siete goles encima y todavía no se lo creían.
Capitulo 17
Pensamiento
Me hizo gracia la charla de los de Kamui al final, repasando entre ellos que nadie le había quitado la pelota. Ya ves, nen, siete goles encima y todavía no se lo creían.
Contenido de la publicación
EL REGRESO DEL GENIO DEL FÚTBOL
Capítulo 17: Siete goles a cero
El partido continuó.
Después de aquella primera jugada, los jugadores de Kamui ya habían entendido algo:
Liam había vuelto.
Pero todavía no sabían lo que eso significaba.
Durante todo el encuentro, Liam parecía estar un paso adelante.
Cada vez que un jugador de Kamui intentaba quitarle la pelota, Liam ya había leído su movimiento.
Un defensor intentó cerrarle el paso.
Liam cambió de dirección.
Otro intentó anticiparlo.
Liam tocó el balón antes de que llegara.
Y cuando dos jugadores fueron a presionarlo...
Liam encontró un espacio imposible.
—¡¿Cómo hace eso?! —gritó uno de Kamui.
El capitán de Kamui estaba completamente sorprendido.
—¡No puedo quitársela!
Liam no solamente marcaba diferencias individualmente.
También hacía jugar a todo Seiryu.
Daba pases cortos.
Pases largos.
Asistencias entre líneas.
Y cada vez que recibía el balón, parecía saber exactamente dónde estaban sus compañeros.
El resultado comenzó a crecer.
1-0.
2-0.
3-0.
Kamui intentaba reaccionar.
Pero Seiryu seguía atacando.
4-0.
5-0.
Los jugadores de Kamui estaban agotados.
—¡No podemos detenerlos!
Liam volvió a recibir el balón.
Miró hacia el área.
Hiro Akiyama apareció libre.
Liam le dio un pase perfecto.
—¡Ahora!
Hiro remató.
¡GOOOOOOL!
6-0.
Los espectadores estaban completamente sorprendidos.
Hito no podía dejar de mirar el campo.
—Es increíble...
Maxi sonrió.
—Y pensar que decía que se había aburrido del fútbol.
Finalmente llegó el último ataque.
Liam recibió la pelota cerca del área.
Tres jugadores de Kamui fueron inmediatamente hacia él.
—¡Esta vez no escapás!
Liam los observó.
Uno.
Dos.
Tres.
Esperó el momento exacto.
Entonces aceleró.
Los dejó atrás.
El arquero salió.
Liam levantó la cabeza.
Por un instante recordó aquella promesa que había hecho al comienzo del partido.
—Este es para vos, Adam.
Remató.
¡GOOOOOOOOOOL!
7-0.
El estadio explotó.
El árbitro miró el reloj.
¡FIIIIIIII!
Final del partido.
SEIRYU ACADEMY 7 - 0 KAMUI ACADEMY
Los jugadores de Seiryu se abrazaron.
—¡GANAMOS!
—¡7-0!
—¡Lo hicimos!
Liam permaneció unos segundos en el campo.
Respiró profundamente.
Había vuelto a jugar.
Y había ganado.
El capitán se acercó corriendo.
—¡Liam!
Liam lo miró.
—¿Qué?
—¡Tres goles y tres asistencias!
Liam sonrió.
—Buen partido.
Pero del otro lado del campo, los jugadores de Kamui estaban completamente desconcertados.
Uno de ellos miró a sus compañeros.
—¿Alguien logró quitarle la pelota?
Todos negaron con la cabeza.
—No.
—¿En todo el partido?
—En todo el partido.
El capitán de Kamui miró hacia Liam.
—No pudimos quitarle el balón ni una sola vez...
Otro jugador respondió:
—Y llevaba tiempo sin jugar.
El capitán permaneció en silencio.
Ahora entendía por qué aquel nombre había aparecido entre los grandes talentos juveniles.
Liam Anders Ryuzaki.
El número 10 de Invictus.
El Dragón Azul de Seiryu.
Había regresado.
Y su primer partido después de tanto tiempo había terminado con una actuación impresionante:
3 goles.
3 asistencias.
7-0 para Seiryu.
Desde las tribunas, Hito sonrió.
Liam levantó la mirada hacia el cielo.
Por primera vez en mucho tiempo, no sintió tristeza al pensar en Adam.
Sonrió.
—Gracias.
Y por primera vez desde que había dejado Estados Unidos...
Liam volvió a disfrutar del fútbol.
Continuará...
Thoughts
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PermalinkHo, siete a cero y sin que le quitaran un balón en todo el partido. Ahora ya saben quién es el Dragón Azul, y el próximo rival le va a poner dos marcas desde el primer minuto, carallo.
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Permalink¡Aupa Liam!
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PermalinkQué chévere este capítulo. Me tuvo con una sonrisa desde el 1 a 0 hasta el pitazo, pero donde me detuve fue cuando Liam levanta la cabeza antes del último remate y se acuerda de la promesa a Adam. Se me aguaron un poquito los ojos, de una. Uno a veces vuelve a lo que amaba con miedo de que duela, y aquí no dolió. Me alegra mucho que al fin haya vuelto a disfrutar.
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PermalinkMira, yo me quedé con Hito en la grada, sonriendo sin decir nada. Me da que Hito es quien mejor sabe lo que le costó a Liam volver a jugar.
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PermalinkEl número 10 siempre fue el que hace jugar a los demás, pues, y aquí Liam cumple con eso: tres goles, pero también tres asistencias. Me alegró que usted le diera a Hiro el sexto, así el partido no fue solo de uno.
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PermalinkMe hizo gracia la charla de los de Kamui al final, repasando entre ellos que nadie le había quitado la pelota. Ya ves, nen, siete goles encima y todavía no se lo creían.
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PermalinkUn 7 a 0 con tres goles y tres asistencias, y lo más grande del capítulo es Liam mirando al cielo y dándole las gracias a Adam. Me quedé pensando en que volver a disfrutar el fútbol le costó más que cualquier partido, y que ese último gol era para cerrar algo. ¡Qué bueno verlo sonreír sin tristeza! ¿Vas a publicar el 18 del Dragón Azul?
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PermalinkMe gustó que Liam pudiera pensar en Adam sin tristeza, sin que nadie le diera un sermón. Así pasa, un día te das cuenta y ya.
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