No creo que durara mucho de pie.
Volví a desmayarme.
Pero cuando desperté, sentía muchísimo calor. Me dolía la cabeza y me sentía mal.
No.
Me sentía horrible.
—¿Qué enfermedad tiene esta tal Elaine para que me sienta así?
Entonces entró una persona en la habitación.
Por su ropa, me di cuenta de que era una sirvienta.
¿Una sirvienta?
¿En el año 2026?
Qué raro...
—Señorita Elaine, ¿se sigue sintiendo mal?
No dije nada. No podía hablar. Solo negué con la cabeza.
—Señorita, no se ve muy bien. Llamaré al doctor ahora mismo.
La sirvienta salió rápidamente de la habitación.
Poco después, un doctor llegó. Tenía una expresión seria.
Lo reconocí.
Elaine lo recordaba así.
Había aparecido en sus recuerdos.
El doctor sacó un artefacto extraño y lo colocó cerca de mí.
De repente, una luz salió de él.
Me quedé mirándolo con los ojos muy abiertos.
¿Magia...?
¿¡Eso es magia!?
Me quedé completamente sorprendida.
Después de unos minutos, el doctor terminó de revisarme y salió de la habitación junto con la sirvienta.
Me levanté con dificultad y caminé hacia la ventana.
Entonces me quedé todavía más en shock.
Estaba...
en un castillo.
Desde la ventana podía ver un pueblo hermoso.
Pero no era como los lugares que conocía.
No había rascacielos.
No había grandes edificios.
No había carreteras llenas de automóviles.
Solo había árboles, animales, casas de piedra y una enorme cantidad de vegetación.
Todo parecía sacado de un cuento.
—¿Viajé al pasado...?
Me quedé pensando.
¿En el pasado había magia?
Entonces...
¿Por qué en el futuro no existía?
Aunque...
Bueno, no importa.
Tal vez sea mejor así.
Si los humanos tuvieran magia, probablemente terminarían matándose entre ellos.
Suspiré.
—Celine...
La sirvienta que estaba cerca de la puerta levantó la cabeza.
—Sí, mi señora. ¿Necesita algo?
Me quedé callada.
¿Cómo sabía su nombre?
¿Había sido por los recuerdos?
Simplemente lo había sabido.
Como si la conociera desde hacía mucho tiempo.
—Celine... ¿quién soy yo?
Celine abrió los ojos sorprendida.
—Señorita, ¿cómo puede decir eso? Usted es la princesa Elaine, hija del rey y la primogénita...
Hizo una pequeña pausa.
—Bueno... la que antes era la primogénita, antes de que naciera el príncipe.
Pensé por un momento.
Ah...
Ya entendía.
La famosa tradición del hijo varón.
Eso era bastante común en el pasado. El heredero casi siempre era un hombre.
—Cuéntame más.
Celine pareció un poco confundida, pero obedeció.
—Usted es la primera hija del rey de Ellarienne y de la reina. Tiene cuatro hermanos y dos hermanas.
Me quedé pensando.
¿Cuatro hermanos y dos hermanas?
Esta chica tenía una familia enorme.
—También tiene un poco de mala reputación... pero todos los hijos de la familia real tienen sus problemas. No se preocupe.
—Sí, claro.
Lo dije con sarcasmo.
Celine me miró confundida.
—Dime la verdad.
La sirvienta suspiró.
—Tal vez sea por su mala suerte con los estudios.
Sonreí.
Ja.
¿Se creen que me van a humillar por eso?
Cuando era Lilia, fui la mejor de mi clase.
Los destrozaré en esto cuando entre a la academia.
Celine me observó extrañada.
—Señorita... ¿está bien? Está sonriendo un poco raro...
—Estoy bien. Estoy bien.
Me giré hacia la ventana.
Ya veremos cómo es la familia de esta tal Elaine...
Y, sobre todo...
qué clase de mundo era este.