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Caos de datos parte 2

ZaidaPaz
Pensamiento

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cuatrocafes

La ilusión de Shiban leyendo los susurros es heavy. Extraño como estrategia pero si no te crees en ti mismo estás perdido, igual que todo lo demás.

La ilusión de Shiban leyendo los susurros es heavy. Extraño como estrategia pero si no te crees en ti mismo estás perdido, igual que todo lo demás.

Contenido de la publicación

-Un premio muy barato -dijo uno- y la perdición de otros. Días enteros festivos y se van a olvidar del ganador.

Nadie lo escuchaba, era como sentir algo que poco tenía que ver con la disyuntiva. Todo cambió cuando apareció de la nada un grito desaforado:

-¡Vas a tener que pelear primero conmigo! -dijo una voz.

Todos miraron para arriba.

-Shiban, me debes una. Me desterraron.

El monstruo era de color azul con tres ojos gigantes; lo llaman "el Desdén". Shiban lo miró fijo y serio.

-Vivís acá, ¿qué destierro?

-¡Vos sabés de qué hablo!

-El que quiere pelear, que pelee -dijo el jefe, tranquilo.

-Yo no debo nada, pero ¿alguien quiere tomar anís cloacal? -dijo con ironía Shiban-. Créeme que por mí te la regalo si gano. No bebo. Yo solo soy comedor de granola de los humanos.

-Ponlo en la fila entonces, jefe. Pero no nos desviemos del tema: tenemos un híbrido en nuestro mundo.

El jefe lo miró intensamente tres segundos.

-Así sea, que comiencen los preparativos.

Cuando volvían, dijo el monstruo reflexivo:

-Muchos por anís son capaces de bailar.

-Al revés, gracias al anís bailan -dijo el otro alegremente.

-Un premio muy barato -dijo uno- y la perdición de otros. Días enteros festivos y se van a olvidar del ganador.

Nadie lo escuchaba, era como sentir algo que poco tenía que ver con la disyuntiva. Todo cambió cuando apareció de la nada un grito desaforado:

-¡Vas a tener que pelear primero conmigo! -dijo una voz.

Todos miraron para arriba.

-Shiban, me debes una. Me desterraron.

El monstruo era de color azul con tres ojos gigantes; lo llaman "el Desdén". Shiban lo miró fijo y serio.

-Vivís acá, ¿qué destierro?

-¡Vos sabés de qué hablo!

-El que quiere pelear, que pelee -dijo el jefe, tranquilo.

-Yo no debo nada, pero ¿alguien quiere tomar anís cloacal? -dijo con ironía Shiban-. Créeme que por mí te la regalo si gano. No bebo. Yo solo soy comedor de granola de los humanos.

-Ponlo en la fila entonces, jefe. Pero no nos desviemos del tema: tenemos un híbrido en nuestro mundo.

El jefe lo miró intensamente tres segundos.

-Así sea, que comiencen los preparativos.

Cuando volvían, dijo el monstruo reflexivo:

-Muchos por anís son capaces de bailar.

-Al revés, gracias al anís bailan -dijo el otro alegremente.

Shiban juntó los brazos y recreó la ilusión, una técnica que suele ser letal en estos casos. Cuando el monstruo, apodado «Desdén» o llamado «Ye Ye», se acercó, se sumergió de lleno en ella.

Era su técnica más difícil. El entorno se llenó de susurros hirientes: «Nunca lo vas a lograr», «No sos lo suficientemente fuerte», «Estás solo». Cada frase impactaba en el monstruo como una bala, hasta que cayó desplomado en la lona.

La arena estalló en vítores. Las plantas y las mariposas se agitaron en el aire intentando quebrar la atención de Shiban, pero fracasaron por completo.

Cuando su contrincante se levantó, sudoroso, también concentró su energía. Si el monstruo lograba golpear a Shiban, él también sufriría el desdén o el desprecio, una ilusión letal para aquellos que dudan de sí mismos.

Shiban frenó el puño con la palma de su mano, pero recibió el impacto de todas formas. La onda expansiva lo sacudió. Aun así, la energía enemiga no le afectó. Con una sonrisa, contraatacó y Desdén mordió el polvo otra vez.

Lejos de estar exhausto, Shiban se sentó en la lona con total tranquilidad: todo era parte de un truco. Los sonidos fuertes retumbaban a su alrededor, hasta que de entre la multitud alguien gritó:

-¡No, Shiban! ¡Danos más rounds!

-¡Sí, sí! -corearon todos.

Shiban se levantó con una sonrisa. Puño va, puño viene, los rounds fueron pasando.

Shiban contra el monstruo híbrido

Shiban debería ceder. Después de todo, su público pedía espectáculo.

En su mente le daba lo mismo si perdía. Él quería pelear contra el monstruo híbrido, el contrincante.

Pero Yeye era rencoroso.

Para Shiban, si Yeye lo vencía, era peor. Pero si él lograba vencer a semejante criatura, sería algo extraordinario.

La pregunta era:

¿Cómo podía dejarse vencer?

Shiban rio.

En la lona se frotó el pecho.

—¡Shiban, Shiban, Shibaaan!

—¡Derribamos! —gritaban todos.

Shiban creó el famoso Lazo Shiban.

Dio una vuelta en media luna, movió los brazos y todo comenzó a temblar.

—¡Uhhhhhh! —se escuchó desde el público.

Shiban sonrió.

—Fuego.

Todo se encendió.

Pero el fuego de Shiban no quemaba.

¡Era picante!

Yeye lo esquivaba como podía, pero a veces el fuego lo tocaba. Se hacía chiquito, se metía por sus orejas, salía disparado y volvía a crecer.

Shiban lo volvía a mandar hacia él.

Yeye lo esquivaba.

Shiban lo volvía a lanzar.

Otra vez.

Y otra.

Hasta que Shiban notó que aquello ya se estaba volviendo aburrido.

Entonces lo esquivó.

Yeye volvió a contraatacar. Él también tenía un fuego, pero era de otro tipo.

Shiban rio.

El fuego pasó junto a él sin tocarlo.

—¡Beeeeeeee! ¡Beeeeeriaaaabraaamos!

—¡Uhhhhhh!

El público estaba enloquecido.

Hasta que, de repente, Shiban se tiró sobre la lona.

Levitó paralelo al suelo.

Junto los brazos.

Y derribó a Yeye.

La pelea había terminado.

—¡Anís! ¡Anís! ¡Anís! —decían todos.

Shiban levantó los brazos y cerró los puños.

Había vencido.

Thoughts

  • solo_curioseo

    Eso del dilema de Shiban (ganar vs dejar ganar) me pasó en un partido hace años. Cuando querés ganar pero también querés que todos sean felices, no sé qué hacer primero.

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  • quiza_me_equivoco

    No sé, capaz que lo del show para la multitud es más importante que ganar realmente. O capaz que no. Medio confuso todo pero bien así, creo.

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  • idea1908

    El público gritando 'Shiban Shiban' me encantó, esa energía de estadio es insanable

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  • cuatrocafes

    La ilusión de Shiban leyendo los susurros es heavy. Extraño como estrategia pero si no te crees en ti mismo estás perdido, igual que todo lo demás.

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  • Elena_V

    Jajaja la parte del anís cloacal me mató, Shiban con su granola de humanos

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-Un premio muy barato -dijo uno- y la perdición de otros. Días enteros festivos y se van a olvidar del ganador.

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