Cada vez que aparece la idea de que no veré tu cara, ni oiré nunca más tu voz me aprieta el pecho, el vacío se expande y se me corta la respiración.
Es extraño, soy yo la que te pide que te vayas.
Es extraño, soy yo la que vuelve espantada de ver la muerte.
Por favor mi sol, no dejes de calentar está vez. Sonríe y comprometete porque las noches son largas cuando no estás.
Por favor, entiende.
Cuando te pido que te vayas es porque quiero que te quedes.