Por el título esperaba lluvia y secretos, y salieron las dos cosas juntas: el paraguas de la foto vieja es el mismo bajo el que salen del café. Ese paraguas tiene más historia que Mateo, chango.
Bajo la lluvia 🌩️ entre sueños y secretos
Pensamiento
Por el título esperaba lluvia y secretos, y salieron las dos cosas juntas: el paraguas de la foto vieja es el mismo bajo el que salen del café. Ese paraguas tiene más historia que Mateo, chango.
Contenido de la publicación
Capitulo 3
a mañana llegó lentamente. Camila abrió los ojos y lo primero que hizo fue mirar por la ventana. El cielo seguía cubierto de nubes grises y una llovizna suave mojaba las calles.
Había llegado el día de encontrarse con Mateo.
Mientras se preparaba, no podía dejar de pensar en el sueño de la noche anterior. Había estado a punto de descubrir el rostro del misterioso hombre, pero siempre despertaba justo antes de conseguirlo.
—¿Por qué sueño tanto con esa persona? —se preguntó.
A las cinco de la tarde, Camila llegó al café donde habían quedado. Eligió una mesa junto a la ventana y pidió algo caliente para beber. Afuera, la lluvia comenzaba a intensificarse.
Entonces lo vio.
Mateo entró sacudiéndose las gotas del abrigo. Cuando sus miradas se cruzaron, ambos sonrieron con cierta timidez.—Hola, Camila —dijo él.
—Hola, Mateo. Hace mucho que no nos vemos.
Se sentaron frente a frente. Al principio hablaron de cosas sencillas, de la vida y de todo lo que había cambiado durante aquellos meses. Pero ambos sabían que había algo más que necesitaban decirse.Finalmente, Mateo respiró profundamente.
—Hay algo que quiero preguntarte. ¿Te acordás de aquella noche en que nos quedamos esperando que parara la lluvia?
Camila sintió un escalofrío.
—Sí. Me acuerdo perfectamente.
—Aquella noche quería decirte que te había extrañado mucho. Pero tuve miedo de que las cosas cambiaran entre nosotros.
Camila bajó la mirada.
—Yo también tenía cosas que nunca me animé a decirte.
Durante unos segundos, ninguno habló. El sonido de la lluvia llenaba el silencio.
Entonces Mateo hizo una pregunta inesperada:—¿Alguna vez soñaste conmigo?
Camila levantó la cabeza, sorprendida.
—Sí. Últimamente, bastante seguido. Siempre aparece un hombre en una calle lluviosa, pero nunca consigo verle bien el rostro.
Mateo sonrió suavemente.
—Es extraño. Yo también soñé que caminábamos juntos bajo la lluvia.
Camila sintió una mezcla de sorpresa y curiosidad. ¿Cómo podían coincidir aquellos sueños? Tal vez ambos recordaban aquella noche de una manera especial. No había forma de saberlo con certeza.
Pero entonces Mateo sacó algo del bolsillo de su abrigo.
Era una pequeña fotografía antigua.
En ella aparecían los dos, mucho tiempo atrás, sonriendo bajo un paraguas.
Camila la tomó entre sus manos.—No puedo creer que todavía la tengas…
—Nunca la tiré —respondió Mateo—. Me recuerda una época que significó mucho para mí.
Camila sintió que los ojos se le humedecían. No sabía qué iba a pasar entre ellos, pero comprendió que aquella conversación estaba abriendo una puerta que ambos habían dejado cerrada durante demasiado tiempo.
De pronto, un trueno resonó sobre el café.
Camila miró hacia la ventana.
La calle, los faroles y la lluvia le resultaban inquietantemente familiares.
Era exactamente el lugar que aparecía en sus sueños.
Se volvió hacia Mateo.
—Hay algo que todavía no entiendo. En mis sueños, el hombre nunca tiene rostro hasta el último momento.Mateo la miró con ternura.
—Quizás ahora ya no necesitás seguir soñando para descubrir quién soy.
Camila sonrió.
Por primera vez, el misterio parecía tener una respuesta: aquel desconocido podía ser la imagen que su mente había construido a partir de los recuerdos que compartían.
Sin embargo, mientras ambos salían del café bajo el mismo paraguas, Mateo se detuvo de repente.
—Camila, hay otra cosa que nunca te conté.
Ella lo miró, intrigada.
—¿Qué cosa?Mateo tardó unos segundos en responder.
—Anoche, antes de escribirte, tuve un sueño diferente. En ese sueño, vos me decías que no dejara pasar otra oportunidad.
Camila sintió que el corazón se le aceleraba.
La lluvia caía alrededor de ellos. Ninguno sabía si aquello era una coincidencia, un recuerdo o simplemente una manera de expresar lo que llevaban guardado.
Pero ambos sabían que había llegado el momento de hablar con sinceridad.
Y justo cuando Camila estaba por responder, su teléfono vibró.
Era un mensaje de un número desconocido.Solo contenía una frase:
«Los sueños que se repiten siempre esconden una pregunta que todavía no te animaste a responder».
Camila levantó la mirada.
Mateo también había recibido el mismo mensaje.
Los dos se quedaron en silencio bajo la lluvia.
¿Quién lo había enviado?
¿Y por qué conocía sus sueños?
La historia acababa de abrir un nuevo misterio.
Continuará… 🌧️🌙❤️
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